Dicen los historiadores que, atraído por la ubicación estratégica y por el señuelo del oro, mitad realidad y mitad leyenda, el mariscal de campo español Jorge Robledo fundó a san Jorge de Cartago un 9 de agosto de 1540 en el mismo lugar donde está situada la actual Pereira. Las razones por las cuales el poblado fue trasladado en 1691 a orillas del río La Vieja siguen siendo objeto de discusión.
Sobre lo que no existen dudas es sobre la fundación de Pereira tres siglos después, el 30 de agosto de 1863. Todo empezó entre dos aguas: las de los ríos Otún y Consotá. En esas tierras feraces, nutridas por cenizas volcánicas, un puñado de hombres y mujeres inició la aventura. Distribuyeron predios, levantaron casas de guadua y esterilla, iniciaron la crianza de animales domésticos y plantaron las semillas que cargaban en sus líchigos como valiosos tesoros: maíz y fríjol como dieta base para jornadas de sol a sol que demandaban muchas calorías.
Podría postularse una tercera fundación: la inauguración del Ferrocarril de Caldas en Pereira el 7 de agosto de 1921, cuya llegada se había producido tres semanas antes, el 11 de julio.
El ferrocarril puso al poblado en contacto con el mundo a través del puerto de Buenaventura. Las exportaciones se agilizaron y las importaciones pusieron a disposición de los habitantes los más variados adelantos de la ciencia, la tecnología y la cultura: máquinas, abonos, medicamentos, licores, libros, gramófonos, pianos, discos, proyectores de cine. A partir de ese momento la aldea se amplió y todo cambió para bien o para mal.
La ubicación geográfica como obligado lugar de paso, abrió las puertas para la inmigración interna y externa. Caucanos, antioqueños, negros, indígenas y mestizos acabaron cruzándose con viajeros llegados de tierras lejanas: siriolibaneses, judíos, alemanes, ingleses y franceses aportaron su cuota en esa mezcla de sangres y saberes que explican el dinamismo comercial y cultural de la ciudad. A esa experiencia no son ajenos los futbolistas paraguayos incorporados por el Deportivo Pereira desde finales de los años cuarenta del siglo XX. Muchos de ellos se quedaron a vivir y morir en la ciudad porque, según declaró una vez Isaías Bobadilla, Pereira les resultaba igualita a Asunción: pequeña, cálida y bulliciosa.
Para conmemorar los 163 años de Pereira, el área de Cultura de Comfamiliar Risaralda programó una charla con el historiador Sebastián Martínez Botero el miércoles 19 de agosto en la Biblioteca Centro. Pero una semana antes llegó el terremoto y lo trastornó todo por el momento.
Pero ya lo dijo el poeta: al andar se hace camino y es hora de retomar la marcha. Gracias a la hospitalidad de El barista de la Circunvalar y como abrebocas del llamado Día de la pereiranidad, (que celebra el natalicio del poeta Luis Carlos González un 26 de septiembre) el historiador estará compartiendo su charla con el público el viernes 25 de septiembre a las 3:00 pm en el mencionado café, porque re-conocernos es también la mejor manera de recomenzar
Están todos invitados a la conversa.
PDT. les comparto enlace a la banda sonora de esta entrada
https://www.youtube.com/watch?v=Z6ZDzKsoPH8&list=RDZ6ZDzKsoPH8&start_radio=1






















