Desde los tiempos de la conquista, la figura del cronista que cruza el océano para dar cuenta de lo que vio en mundos recién descubiertos es un tópico en la literatura y el periodismo. De paso, define una manera de ver las cosas: la del contador de historias que ve la vida como un palimpsesto revelador de sorpresas a cada instante.
Muchas cosas han cambiado desde entonces. Ya no se tiene que viajar en
barco y sortear tormentas antes de llegar al destino propuesto. Los contadores
de historias de estos tiempos se enfrentan a otro tipo de tormentas: las de la
geopolítica y la desinformación que cunden por todas partes. Las armas de todos
los poderes se han vuelto sofisticadas y el reportero debe caminar sobre campos
minados.
Con todo, algo permanece: la voluntad de descorrer los velos que ocultan
las intenciones de los poderosos en todos los rincones de la tierra. Los
asedios de los imperialismos, los horrores del narcotráfico y la trata de
personas, la persecución a los disidentes, las viejas y nuevas formas de
dictadura, las guerras que se multiplican en todos los puntos cardinales o las
renovadas formas de noticias falsas constituyen un desafío permanente al coraje
y la inventiva de los periodistas surgidos o consolidados en lo que va del
siglo XXI.
Siguiendo una constante desde los tempranos días de su fundación en 1863,
Pereira ha sido una ciudad en permanente contacto con los prodigios y horrores
que convulsionan cada día la faz del planeta. De ello dan cuenta las
publicaciones surgidas en las primeras décadas del siglo XX. A su modo, los
periódicos se las arreglaban para mantener a sus lectores enterados de
acontecimientos tan decisivos para la humanidad como la Primera Guerra
Mundial o la Revolución Bolchevique.
El periodista Henry Orrego- durante más de dos décadas corresponsal de
France Press en América Latina- se propuso seguir el rastro de esas formas de
contar y su expresión en un grupo de colegas nacidos o formados en Pereira que
hoy trabajan en distintos medios del mundo. El resultado es una selección de
textos y reseñas biográficas con un título elocuente: Periodismo de
exportación: corresponsales extranjeros nacidos en Pereira, obra publicada
en La Chambrana, colección de bolsillo editada por la Secretaría de
Cultura de Pereira y su biblioteca “Ramón Correa Mejia” a comienzos
de 2026.
La selección de textos y autores estuvo precedida de una rigurosa tarea
enfocada a ubicar a los periodistas en sus actuales lugares de residencia y
trabajo para concertar entrevistas y tener acceso a su manera particular de
ejercer el oficio. Al final resultaron siete
crónicas , reportajes y testimonios que le permiten al lector tener una mirada
panorámica del mundo de hoy desde el estilo y las técnicas de quienes un día
partieron de Pereira y se hicieron a un sitio en medios de comunicación de gran
influencia internacional como CNN o BBC Mundo.
Son ellos Catalina Gómez (Una defensa apasionada del periodismo);
Jennifer Montoya (Los periodistas no somos amigos del poder); Juan
Carlos Pérez Salazar ( México y el infierno de la trata de mujeres);
William Restrepo, constructor del periodismo televisivo en español de EEUU;
Javier Amaya (Lino Gil Jaramillo en el radar del FBI); John Jairo Posada
Castaño ( El día en que los gringos me hicieron rezarle al milagroso de Buga)
y Henry Orrego ( Y Pinochet se levantó de la silla de ruedas).
Al recibir el premio “David Berbian” otorgado en
octubre de 2025 en España por su tarea
como reportera de guerra en Ucrania y Oriente Medio, Catalina Gómez expresó lo
siguiente:
Creo que
ustedes nos apoyan no solo porque nos quieren, también porque entienden la
importancia de contar el mundo, sobre todo contar esas realidades que muchos no
se atreven o no quieren contar. Porque con la situación en la que nos
encontramos necesitamos de todas las miradas posibles y ojalá enormemente
diversas, para poder descubrir y entender lo que pasa y no dejar que el relato
quede en manos de una sola voz o de una visión sesgada que solo replica la
narrativa del sistema que las sostiene. O peor aún, que ese relato quede
silenciado por la ausencia de periodistas que se atrevan a meterse en lo más
profundo para poder contarnos aquello que creen importante.
Estamos ante una
declaración de principios que, por lo demás, es común a todos los periodistas
reconocidos o anónimos que asumen su tarea con honestidad y valentía, y por eso le permiten al consumidor
de información tener una mirada en perspectiva del mundo que lo rodea. Desde
Londres o Miami, desde Seattle o Irán esta selección de textos y autores se nos
ofrece a modo de caleidoscopio que entre dichas y desvelos facilita una
aproximación a los múltiples rostros de un Mapamundi ( permítanme ese
anacronismo en tiempos de Google Maps y la I.A) donde la Guerra
Fría nunca terminó, porque la caída del Imperio Soviético abrió en realidad
las puertas para un nuevo invitado al banquete (China) y hoy padecemos sus
consecuencias.




No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Ingrese aqui su comentario, de forma respetuosa y argumentada: