“ Bachué, señora del agua,
Enséñame a tocar
La fina pelusa bermeja del zapote”
José Manuel Arango
En la vieja casetera
suena Purple Haze, una
canción de Jimi Hendrix devenida, como el Paint it black de The Rolling Stones , parte de la banda sonora
de una carnicería convertida a su vez en
hito cultural : la guerra del Vietnam. El soldado, apellidado Frazer, o al
menos nombrado así por la pluma del escritor Michael Herr, está acuclillado en lo más hondo de su trinchera
en los arrozales de las antípodas. Solo
una cosa lo mantiene vivo: la fotografía de su
novia Caroline, camarera en una
tienda de hamburguesas en una pequeña
aldea del medio oeste norteamericano llamada , de manera premonitoria, Patmos,
el mismo nombre de la isla donde
el San Juan del Nuevo Testamento tuvo sus visiones del
fin del mundo. A esa altura del camino,
con la culata del fusil apoyada contra el pecho y un enorme cigarrillo de
marihuana apretado entre los dedos de su
mano izquierda poseída por un
irrefrenable temblor, Frazer sabe que la
patria es una falacia urdida por los
políticos, la prensa y los magnates de
las grandes corporaciones. El miedo tiene una consistencia real, expresada en el
sudor que mana de cada uno de sus poros.
A su alrededor estallan los morteros y los gritos agónicos de sus compañeros
crean una suerte de coro del infierno. Entonces, como entonando una oración,
ese muchacho negro repite una y otra vez el nombre de la chica que acaso lo
olvidó unos minutos después de
despedirlo con un beso en la frente y una promesa de amor eterno a la entrada
de uno de los hangares en un aeropuerto del ejército de los Estados Unidos de
América.
Arrastrados- y
arrasados – por esa imagen, asistimos a
uno de los episodios definitivos en la
historia del mundo después de la segunda guerra mundial. Para lograrlo, el corresponsal Michael Herr no precisó de
comunicados de prensa emitidos por el
Vietcong o por el comando del ejército norteamericano asentado en el
lejano oriente. Tampoco echó mano de cifras estadísticas
sobre el número de combatientes, la proporción de muertos por bando o la cantidad de armamento utilizada en cada
batalla. Nada de eso: le bastó con la dosis necesaria de poesía para recrear
con palabras la pesadilla desatada por los poderes dispuestos a aniquilarse
y acabar con cualquier signo de vida atravesado en la ruta de sus intereses. Solo entonces, los
habitantes del planeta empezaron a tomar conciencia del espanto desatado al
otro lado del mundo por los señores del poder. Defendemos la libertad y la
democracia, sentenciaban unos con calculado efectismo retórico. No cesaremos
hasta alcanzar el reinado de la clase obrera en la tierra, replicaban los
otros, embriagados por el tono de su propia pirotecnia.
Acaso sin ser
conscientes de ello hombres como
Herr hicieron de la antigua y buena poesía el camino para
mostrarnos los pliegues más ocultos de
la realidad. Ya lo había hecho el
viejo Homero o quienes se ocultaran
bajo ese nombre. Ambos sabían o sospechaban que solo el aliento de la palabra
poética puede aproximarnos a lo más bello y siniestro de nuestra condición.
“Vinimos a cubrir la guerra y esta acabó
cubriéndonos a nosotros” declaró el autor de Despachos de guerra, un libro escrito con esa clase
de clarividencia terrible y diáfana que gravita sobre los
campos donde acontecen el amor y la muerte. Leyendo los artículos de las revistas y periódicos
contemporáneos, más parecidos a un
sumario notarial o a un reporte estadístico que a una recreación viva y
palpitante de la aventura humana, uno no puede menos que añorar los tiempos
cuando no eran los técnicos de la información sino los narradores, los filósofos
y los poetas quienes se encargaban de redactar las noticias, las crónicas y las
columnas de opinión. De ese modo nos enseñaban a tocar la fina pelusa bermeja del zapote : esa
parte esencial de la vida escamoteada por el pragmatismo y el talante
utilitario de la moderna industria de la información.
PDT: les comparto enlace a la mencionada canción de Jimi Hendrix
http://www.youtube.com/watch?v=W7-TvRpb8LA
PDT: les comparto enlace a la mencionada canción de Jimi Hendrix
http://www.youtube.com/watch?v=W7-TvRpb8LA






