miércoles, 19 de enero de 2011

Érase una vez una revista


  Juiciosos  ensayos sobre la evolución del derecho positivo escritos por el jurista  y académico Alejandro  Valencia Villa.  Traducciones de los poemas de Constantín Kavafis  o de  versos amorosos del antiguo Egipto. Selecciones de cuentos  escritos por los autores más representativos del  Eje Cafetero.  Reseñas  críticas de  publicaciones de los escritores de la región. Crónicas y reportajes  de nuevas voces del  periodismo. Los anteriores  fueron durante años parte del contenido  de una publicación periódica de carácter oficial que alcanzó a convertirse en punto de referencia para quienes deseaban acercarse al  panorama cultural de Risaralda,  o incluso de Caldas y Quindío.
¿Hablamos de una publicación literaria hace tiempo extinguida? No exactamente, aunque mirado desde otra  perspectiva podríamos decir que si. Se trata de  Pereira Cultural, una revista que  tuvo sus mejores momentos bajo la dirección de escritores como Eduardo López Jaramillo, Rigoberto  Gil Montoya y William Marín Osorio o de  periodistas y gestores culturales  como Edison Marulanda  Peña.
Quienes recibimos la edición número 25 , entregada al público a comienzos de enero del 2011 seguimos preguntándonos qué pudo haber sucedido para que lo construido tras largos años de esfuerzos se vea ahora reducido  a lo que tenemos en las manos.
¿Y qué tenemos? Bueno, una colección de páginas que puede ser cualquier cosa menos una publicación cultural. Para empezar,  tenemos varias apologías  a la administración  municipal ilustradas  con  fotografías del alcalde en lo que parece el comienzo de otra campaña política. Como para no quedarse atrás, los responsables de las distintas dependencias del Instituto de Cultura de  Pereira aparecen firmando una serie de artículos en los que, siguiendo la más pura tradición grecoquimbaya dan cuenta de unas acciones que, entre otras cosas son  parte de sus  obligaciones  como funcionarios. Por supuesto, los artículos aparecen acompañados de las respectivas fotografías. A lo mejor alguno o varios de ellos también andan en campaña. No sabemos.
Para no dejar las cosas sueltas,  la edición  fue reforzada con una sucesión de cuadros estadísticos con los indicadores de cada una de las dependencias o programas.
¿Me siguen? Bueno, entonces a estas alturas  ya se dieron cuenta de que lo que una vez fue una importante revista de análisis y difusión de nuestro patrimonio  cultural fue reducido a la pobre condición de uno de esos informes de gestión plagados de cifras y cuadros que cada año publican las  grandes empresas como soporte de sus balances. El resultado final se traduce en que un despistado  nostálgico de la vieja revista que  se tope con esta  versión 2011 no podrá hacerse  a una idea remota de lo que estamos haciendo en materia de pintura, literatura, ensayo o creación musical a no ser que, a tono con los tiempos, estas expresiones del espíritu se hayan convertido en una nueva variable de la estadística.
Triste decirlo, pero lo que le sucedió a  Pereira Cultural es apenas el colofón a una manera de ver las cosas  para la que la gestión de la cultura forma  a duras penas parte de los enroques de favores políticos y de transacciones para obtener el respaldo de los concejales. Dicho  de otra manera: en lo que corresponde a la cultura  Pereira no es hoy precisamente una región de oportunidades.

11 comentarios:

  1. Hola Gustavo. Lo que nos cuentas hace parte de ese secuestro masivo del periodismo en Pereira. ¿Cuántos periodistas se venden a cambio de la pauta? y más ¿Cuántos de ellos se ofrecen por nada? y ¿Cuántos podrán gozar de independencia?

    En Pereira no sólo la cultura desde el periodismo está apoltronada a los vaivenes de un contrato, también el grueso del ejercicio informativo, o tomando como referencia a Bastenier, el oficio de la interpretación de realidades.

    Convertir un emblema de revista cultural, en una plataforma politiquera, genera es vergüenza.

    Las múltiples posibilidades y oportunidades de un impreso son desaprovechadas, y en este caso, usando la imagen de una revista con trayectoria para darle rienda suelta al oportunismo.

    En esas andamos, secuestrados, y sobre todo con un beneplácito: el de los periodistas. No hay como decir que se tiene independencia, asunto que deberían fortalecer los gobiernos, pero que en medio del atraso que tenemos, lo ocurrido es que se mengua, yo imagino que algún día saldrá un decreto, diciendo que la información les pertenece, mientras que el mundo se revoluciona con las wikileaks.

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  2. Ja!... llego la hora de publicar algo verdaderamente "Contracultural"... LAmento mucho lo de PC... pero lastimosamente Pereirita en todas las áreas se volvió un charco de lagartos, lagartijas y renacuajos... viendo haber que les cae...

    Saludos desde algun lugar del ciberespacio!

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  3. Que lástima Gustavo, recuerdo la revista como un oasis en medio de esta ciudad desértica de espacios culturales. Es el momento de ocupar esos espacios vacíos. Un abrazo!
    Carolina

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. Gustavo.


    Te invito a que publiques tu documento en http://www.pereirapedia.com

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  6. Señor Carlos Cortés. Aceptada la invitación. Pueden poner el enlace en su página www.pereira.com

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  7. Tavo, también vi la Revista Pereira Cultural No. 25 y me causó igual sorpresa ver que las páginas de ese número se hayan usado para presentar un informe de gestión, propio de entidades que dependen de decisiones políticas. Es claro que la gente del Instituto no se tomó la molestia de revisar el contenido de las ediciones anteriores y eso que las tienen coleccionadas en la Hemeroteca. Si hubieran revisado al menos los índices, sabrían que la revista, a pesar de sus diferentes directores, ha intentado ser consecuente con una idea de cultura que tú muy bien señalas. ¿Ingenuidad? Es posible. Pero también puede ser que la revista en sí no tenga para ellos una historia y que apenas sea una publicación más, institucional, y, por lo tanto, partan de una premisa: sus páginas pueden ser usadas conforme a unas necesidades del momento. Ahora bien, cuando pasa la sorpresa inicial al ver este número desafortunado, queda una grata sensación: son muchas las voces que han protestado por lo que se hizo con la revista. De modo que la revista sí es importante y tiene un lugar entre sus lectores. Si los funcionarios saben leer estos signos, ya que no los índices de las revistas anteriores, es un hecho que deberán reconocer el error. Con la publicación de este número de la Revista se rompe con unos lineamientos que ya en 1980 Eduardo López Jaramillo dejó claros en el primer número publicado. La revista de la que hoy te ocupas es bien particular: las fotografías que acompañan los diferentes informes de gestión son tan dicientes, como el enfoque mismo de los informes; pero bueno, tú nos has ilustrado muy bien al respecto.
    Un abrazo
    Rigoberto Gil

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  8. Sorprenderse ante este acto vandálico en representación de la cultura, creo que ya no. Podría parecer increíble que en una ciudad como esta, llena de tanta gente que busca promover la cultura, ocurran este tipo de situaciones, sin embargo, pasan y a menudo. Luchar contra las instituciones que manejan el dinero para la cultura parece una guerra de nunca acabar.

    Ahora, a luchar por la cultura....

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  9. Gustavo, no he visto la Edición que comentas de la Revista, pero con los antecedentes de las últimas direcciones del Instituto de Cultura y de la Administración Municipal, no se podría esperar otra cosa. Recuerdo las épocas en las cuales, en compañía de Rigoberto Gil, William Marín, Susana Henao y Edison Marulanda pensábamos el diseño, las ilustraciones y la mejor manera de poner a circular los textos que con tanta responsabilidad trabajan autores y editores.
    Estas prácticas dan cuenta de una ciudad en la que se va perdiendo la sensibilidad y la responsabilidad para el manejo de los asuntos culturales, y en su lugar se exhiben simulacros de gestión, farándula de despacho público, que poco tiene que sustentar a la hora de hacer una balance serio de la función que les compete.
    Un abrazo

    Margarita Calle

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  10. Hola Gustavo, la historia se repite una y otra vez en nuestra ciudad. Que lástima, ¿es nuestra condición?, ¿es nuestro destino? o ¿simplemente es la manera de entender la cultura?, creo que esto es una muestra de los vicios propios de un aparato cultural desorientado como ha sido el de este municipio durante tantos años.

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