jueves, 18 de septiembre de 2014

Sin cabeza





Ignoro cuáles sean los criterios de quien redactó la lista, pero el locutor la lee con un tono de calculado dramatismo. “ Estos son los  diez videos más vistos el último mes  en las redes sociales”, dice y suelta la extraña cadena de eventos:
La decapitación de dos periodistas a manos de verdugos del denominado Estado Islámico.
Las tetas recién operadas de una Johanna no sé cuántos que hacen furor en el ciberespacio.
Un gol convertido de arco a arco por un portero de  la liga  coreana.
La aparición de un fantasma en plena sala del Parlamento galés, irlandés,escocés, inglés o algo así.
El festín de unos pueblos nómadas que se ahítan con  sesos de mico.
La decapitación de mujeres  por  parte del grupo criminal de  los Zetas, en México.
El baile del perreo  en la boda de una actriz venezolana.
El drama de  los niños  inmigrantes en la frontera de México y Estados Unidos.
El gesto contrariado de James Rodriguez tras errar una oportunidad de gol en el Bernabeu.
El descubrimiento  en  la Polinesia de una nueva planta mágica capaz de curarlo todo.

Si ustedes  quieren una prueba distinta del grado de demencia alcanzado por el Homo Sapiens , tendrán que confeccionarla. Material no les faltará : yo me conformo con esta. Uno no sabe cuál agujero negro es más profundo: si el dejado por la cabeza cercenada de los pobres periodistas o el de las mentes desquiciadas  de  quienes  nos bombardean segundo a segundo con  información desprovista de todo  juicio y valoración  crítica. Pero ¿ Saben dónde  reside lo más terrible? en que, sin considerar las circunstancias y la naturaleza del video en cuestión, millones de  habitantes de este planeta escriben al final las mismas dos palabras rubricadas con  el conocido símbolo de : “Me gusta”.


Visto así, poco importa  si son tetas, goles, bodas, niños abusados, bailes, fantasmas o prójimos decapitados :  en el negocio del espectáculo todo vale, si eso incrementa el número de  visitantes , y por lo tanto de potenciales consumidores de alguna cosa. En este circo de infamias, conceptos tan elementales  y necesarios como respeto y dignidad carecen de sentido alguno. Pero  eso sí, los invocarán  cuando se trate de justificar el absurdo  bajo la premisa del derecho de los ciudadanos- es decir, de los consumidores- a estar bien informados, cosa que nadie discute.
Pero la pregunta es otra : ¿ Qué entendemos por información y cuál es la noción de derechos? Por  lo visto, en el primer caso confundimos el acceso a los hechos y su contexto con una avalancha de  imágenes y datos  cuya magnitud imposibilita de entrada todo intento de abordaje   reflexivo y crítico.  En cuanto a los derechos, hace rato los confundimos con los caprichos. Por ese camino nos consideramos con patente de corso para incursionar en los asuntos más íntimos y escabrosos de la gente. La disolución de lo  privado en lo público alcanza así su máximo tope.


 Vuelvo a la pregunta: ¿ Quién es la persona  que escribe “me gusta” bajo un video que muestra la decapitación de otro ser humano? Quisiera pensar que se refiere a la calidad técnica del producto. Pero sospecho algo peor: hace rato perdió la capacidad de discernir entre el bien y el mal. Por eso mismo se acerca a esas  imágenes captadas en el infierno como quien contempla una película acompañada de Coca- Cola y palomitas de maíz. A ese punto, al de  homúnculos sin cabeza, querían llevarnos los dueños de ese negocio que , sin dejar resquicio, lo convirtió todo en espectáculo.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Programados





El hombre me entregó el folleto con el aire entre iluminado y suficiente de  los de su estirpe.  “Léalo”, me ordenó y , sumiso ,  lo hice. “ A la vuelta de un par de décadas, a cada niño nacido le instalarán en la  clínica un dispositivo electrónico en el que estará consignada, aparte de la memoria familiar y universal, la matriz  de su vida, es decir,  cada uno de los pasos a seguir desde la infancia hasta la muerte”.
Bueno, no es para tanto, pensé y así lo dije. Eso mismo ha venido haciendo  la humanidad, por lo menos desde que  el primer antepasado se levantó sobre sus patas traseras y se consagró al  delicioso pasatiempo de hacer preguntas. Solo que el papel del dispositivo en cuestión lo han cumplido con creces las instituciones creadas  para tal fin: la iglesia, la familia, la escuela, el ejército, las corporaciones, los medios de comunicación, el club. En fin todas esas estructuras  diseñadas para darle la ilusión de un sentido  a la vida de la gente. Allí nos adiestran en la obediencia, el acatamiento a los dogmas, la aceptación  de las modas y sobre todo nos preparan para  reproducir y multiplicar ideas fijas, prejuicios, clasismos , racismos  y taras de toda laya. Es decir, nos extirpan de un tajo la facultad de pensar y discernir.
Pero el tipo no dio su brazo a torcer así de fácil . No por casualidad se gana la vida orientando ese tipo de conferencias en las  que un gurú mezcla con total impunidad, tomando de aquí y de  allá, elementos tan contradictorios  como el budismo zen  y la religión del consumo,  la tecnolatría a ultranza y el cristianismo de estirpe tolstoiana, mientras su auditorio, incapaz de  contenerse ante semejante prodigio del pensamiento fusión, aplaude a rabiar y alista la billetera.


Temeroso de que el fulano fuese incapaz de pensar  en conceptos y metáforas, opté por el viejo recurso de los ejemplos.  “ Fíjese usted :  el único universo donde las niñas ricas se enamoran de los muchachos pobres y  hasta se casan con ellos y les dan prole, es el de los culebrones mexicanos y venezolanos. Para los que no creen en  la materialización de esa utopía, les recomiendo una antología completa de refritos de Televisa. Pero no vaya a creer que  las niñas ricas de carne y hueso  carecen de corazón y sentimientos. Mucho  menos que son proclives a la discriminación por una suerte de naturaleza perversa. Simplemente responden al libreto- o chip,  como dicen los yuppies-   que la familia, la clase y  la cultura les entregaron a su debido tiempo. Eso  equivale   a lo que los lenguajes de moda en estos  días llaman  un “ Proyecto de vida”, es decir, una especie de plan de navegación para aventurarse en los meandros de lo impredecible".


En este punto el iniciado me fulminó con su mirada, lo cual, les confieso aquí entre nos, me proporcionó mi buena dosis de satisfacción. A todas luces,  mi improvisado  interlocutor estaba programado para no aceptar  herejes. Y yo estoy- cómo no- programado para no entregarle parte de mi salario, ganado con el sudor de algunas  ideas sueltas como esta , a todo el que venga  a ofrecerme sabiduría empacada al vacío. Antes  de que se produjera un corto circuito letal, como es frecuente en esos casos, saludé al primer conocido que apareció  en el camino y me aferré  a una conversación que  de momento me pareció providencial : las innegables virtudes de Munir El Haddadi, el último niño prodigio del Fútbol Club Barcelona

jueves, 4 de septiembre de 2014

El umbral del misterio





Lo bueno de visitar librerías de viejo reside en que uno nunca pierde el viaje. Al contrario de las otras, repletas de novedades, libros de moda y textos de autoayuda, de las primeras  siempre se sale con un tesoro que yacía agazapado en un estante, como un animal al acecho de  su presa.
De mi último recorrido  regresé con una joya que  me reconfirmó de golpe la  abismal diferencia entre  valor y precio. Se trata de las conversaciones entre Goethe y el ensayista y poeta J.P Eckerman, asiduo  contertulio de su  casa en Weimar, convertido con el paso del tiempo en ayudante y albacea de algunas de sus obras. El tomo, de algo más de quinientas páginas, pertenece a esa colección de los Clásicos Jackson, que enriqueció bibliotecas familiares enteras, hasta que la indolencia o la avaricia de los herederos las dispersó  por las librerías de segunda mano, para regocijo de los bibliófagos.
Si uno logra sobreponerse a la percepción inicial de que Eckerman se proponía ante todo  enrostrarle al mundo su amistad con el poeta, encontrará  en cada uno de las páginas un asomo a esa forma de belleza que es una inteligencia elevada.  Fechadas entre 1823 y 1832, año de la muerte del maestro, las conversaciones  iluminan todo el tiempo las eternas preguntas formuladas por los hombres desde que descubrieron el arte de pensar : el amor, la muerte, el poder, la virtud, el dolor, la dicha y la disolución final de toda gloria mundana.


“ Vivimos rodeados todo el tiempo de milagros y misterios.  El hombre de ciencia, el espíritu religioso y el poeta se pasan la vida intentando desvelarlos, para descubrir al final del camino que no pudieron pasar de los umbrales del misterio”, nos cuenta Eckerman que le dijo Goethe durante una de las caminatas por su  refugio en el campo. En eso consiste, en  últimas, la parábola de Fausto y  Mefistófeles: ni vendiendo su alma puede el hombre  acercarse a la esencia de los seres y las cosas. Aunque a veces le parezca  que se  acerca  bastante.
Acompañándolos  en su recorrido, uno descubre  - y comparte- la adoración de Goethe por el genio de Shakespeare . “ Todo lo terrible y lo bello de lo humano ya está condensado en él. A los demás solo nos queda  beber en su obra”, le  dice una vez a su confidente. A  lo anterior se sumaba su respeto por la poesía de Schiller y lord Byron. Lo mismo pensaba de la cultura griega  y de  pintores como    Rubens o Rafael : los veía  como un fuego en el que  todo artista debe purificarse si de veras pretende crear algo distinto.
Distinto. No original. Como todo espíritu grande, el autor de Las tribulaciones del joven Werther sabía que lo original  no pasa de ser una  falacia. Peor  aún:  una pose  de señoritos  arribistas. Desde su visión del mundo  entendía que visitar una y otra  vez el legado de sus predecesores para contarlo de otra manera, la suya, constituía el único camino para ofrecerle a su época otra versión de las cosas.   Esa  aceptación lúcida de las claves de la creación artística lo hizo grande. Tanto , que el duque Carlos Augusto de Sajonia- Weimar- Eisenach lo incorporó a su corte. Necesitaba de su diaria dosis de lucidez para no sucumbir a la embriaguez y la desmesura del poder. Claro que los enemigos del poeta interpretaban las cosas de otra manera: veían  en la aceptación del cargo  una muestra de su desmedida ambición, pero eso ya es otro asunto. Para Goethe esa no era más que otra manera de cumplir su misión.


“Mozart murió a los treinta y seis años; Rafael, a la misma edad, y Byron, poco más tarde;pero todos habían cumplido su misión, y ya era tiempo de que se fuesen para que les quedase algo que hacer a otras personas de  este mundo,calculado para una larga duración”, declaró después de una velada animada por los buenos vinos.
J.F Goethe cumplió con creces su misión. Tanto, que le sobró tiempo para celebrarlo. Al modo de un Omar Kahyam o Li-po, lo dijo  en unos versos que son en sí mismos una revelación : “ Cuando uno ha bebido/ sabe la verdad”

jueves, 28 de agosto de 2014

Pájaros de fuego




Las tres duraron poco en este mundo, pero nos dejaron la llama de sus versos para ayudarnos a caminar en las tinieblas. Las tres hicieron de los tormentos del exilio una manera de afirmar la identidad. Las tres encontraron en la literatura una forma de liberarse de los oprobios de su tiempo
Sor Juana Inés de la Cruz nació en 1651 en San Miguel de Nepantla y murió en  Ciudad de México en 1695. En  la cerrada y represiva sociedad de su época el convento fue el único rincón del mundo donde una mujer de su inteligencia y sensibilidad pudo dar rienda suelta a sus inquietudes intelectuales y a su vocación de escritora.
Emily Dickinson  nació en 1830 en Amherst, Massachusets y murió en 1886. No necesitó salir de su lugar de origen para aproximarse a los grandes misterios del mundo: se exilió en su propia casa y para viajar le bastaron las alas de sus breves e intensos poemas. Al  asfixiante puritanismo calvinista que rodeó su vida opuso la sutileza de unos versos  tocados por la levedad del sentimiento y la hondura de sus intuiciones.
Marina Tsvietáieva nació en  Moscú en  1892 y se suicidó en Elabuga en 1941, después de que su marido fuera fusilado y su hijo enviado a trabajar en un campo de minas. Su tiempo fue el del Realismo Socialista y el de las barbaridades perpetradas en nombre de la libertad de los pueblos.


Las tres nos legaron una obra- extensa y  diversa la de Sor Juana, intensa y breve las de sus congéneres-  que sigue arrojando luz sobre los grandes dramas individuales y colectivos, como corresponde a toda gran  propuesta artística. Sor Juana  asumió hasta el final  el llamado de la fe, pero  jamás fue fanática. Todo lo contrario: al lado de  la teología reconoció en la ciencia  y en la filosofía otras formas de conocimiento. Por eso en uno de sus versos pudo decir: “No haber más Mundo creía/Hércules en su blasón/ mas se echó al agua Colón/ y vio que más mundo había” Su espíritu se abrió así al universo  en todas sus facetas. Por eso en sus  textos hallamos desde las desgarraduras del amor hasta su preocupación por las grandes convulsiones de la época.


La Dickinson se sabía  frágil en medio de la  adversa realidad de su siglo: por eso respondió con toda la fuerza de su palabra: “Bueno es soñar/ despertar es mejor si se despierta en la mañana/ Si despertamos a la media noche/ es mejor soñar con el alba”.  Cuántos estremecimientos íntimos, cuántas soledades, qué desencuentros se esconden en esa estrofa a la que no le sobra un solo signo de  puntuación: es el alma de las mujeres de la Norteamérica  blanca y protestante del siglo XIX la que asoma tras los visillos.
La rusa  Marina Tsvietáieva supo de otras pesadillas: a los tormentos del amor se sumaron las cadenas de la utopía comunista, que  tuvo en José Stalin  a su sumo sacerdote. Sin embargo  no asumió el papel de mártir. Lo suyo fue la espera. O esa eso al menos se adivina en este poema: “Paciente, como se rompen las piedras/paciente, como a la muerte se aguarda/ Paciente, como maduran las nuevas/ paciente, como se mima la venganza.


En el relato ruso del Zhart- Ptitsa  o El pájaro de fuego, el  brujo  Kaschei, llamado El inmortal, quiere convertir en piedra al príncipe Iván, intruso en su jardín. Al final, este consigue salvarse  con ayuda de una pluma arrancada al ave mágica. Intrusas de otros jardines,  Sor Juana, Dickinson y Tsvietáieva nos dejaron   en sus poemas una colección entera de plumas mágicas que, siglos después, nos recuerdan que frente a los desencuentros y horrores del mundo siempre podremos echar mano de una última palabra.

PDT : les comparto enlace a El Pájaro de Fuego, de Igor Stravinski
https://www.youtube.com/watch?v=RZkIAVGlfWk