martes, 21 de julio de 2015

Senderos de agua y fuego




 Dos imágenes convocan la atención del viajero que va de Medellín a Sonsón, un municipio levantado al pie del cerro El Capiro y visitado en las noches por el viento helado que  baja del Páramo de la Paloma: familias enteras de campesinos ordeñando sus vacas  pintadas de blanco y negro y cientos de quebradas  que serpentean en busca de los cauces  de los ríos Arma y Aures. Esas  quebradas ostentan nombres caros a la imaginería católica reinante en estas tierras: Las ánimas, Las brujas, La Virgen, San Gregorio, San Martín. De hecho, Sonsón  parece una isla en tierra firme, rodeada de agua por todas partes.

                                               Gregorio Gutiérrez González

Gobernado  a lo largo de sus doscientos   años de historia por la vieja y conocida dupla de  iglesia y Partido Conservador, el pueblo cantado por Gregorio Gutiérrez González y  moldeado en barro por el ceramista Pablo Jaramillo,  fue en principio el punto de partida  de los colonizadores que fundaron el rosario de poblaciones que se extienden desde  Aguadas  hasta Santa Rosa de Cabal.  Bendecido por  una envidiable  variedad de pisos térmicos- su territorio se extiende desde  los fríos límites con La Unión, Rionegro y  La Ceja, hasta la tierra  caliente del Magdalena Medio- Sonsón pudo brindarles a sus habitantes unas condiciones de vida  signadas por la prosperidad : la ganadería, así como los cultivos de papa, higos, zanahorias, café y caña de azúcar, generaron un dinamismo económico en el área urbana que permitía  hacerse a una vivienda,  educar a la familia y, de vez en cuando , darse una vuelta por algún lugar turístico. Nada   hacía   presagiar entonces que  al llegar a su segundo centenario en 1998, esos caminos de agua se convertirían en senderos de fuego transitados por la muerte y el miedo.

                                        Marcha de familiares de las víctimas.

Seducidos por tanta riqueza junta, a mediados  de  la última década del siglo pasado empezaron a llegar los  ejércitos  que marcaron con sangre la historia reciente de Colombia :  los reductos del Epl después de  su desmovilización en Urabá,  el frente  47  de las  Farc, en cuyas filas llegó Karina, una mujer que se encargó , no de sembrar la vida sino el horror en estos parajes que supieron de sus degollinas, masacres, secuestros, desapariciones. También arribaron, cómo no, el Eln, las Autodefensas de Córdoba y Urabá, creadas por los hermanos Castaño, así como las Autodefensas del Magdalena Medio, afincadas en los corregimientos de  La Danta y San Miguel, comandadas   por Ramón Isaza, el mismo hombre que perdió la memoria de sus crímenes, y por su tristemente célebre yerno, conocido   bajo el alias de  McGiver.
Hace poco menos de un mes visité Sonsón y pude hablar con una decena de víctimas de la  barbarie. Escuché a quienes tuvieron que abandonar sus fincas.  A quienes perdieron a sus padres, hijos, esposos, hermanos, vecinos. En la  sede de la Casa de la Cultura vi los retratos de muchachos-  casi niños- torturados, despedazados y desaparecidos. Contemplé  las elementales obras de arte, tejidas con hilo y cabuya o con pequeños pedazos de tela al modo de las viejas colchas de retazos.  A través de ellas los sobrevivientes consiguieron restañar sus propias heridas como condición indispensable para seguir  adelante. En ese tejido se  lee el relato de comunidades que, como  las de  los municipios vecinos de Argelia y Nariño, clamaban por hostias y sal que les permitieran  sobrevivir  en medio del asedio de la guerrilla.

                                            Casa de la Cultura

De labios del alcalde Dioselio me enteré de su secuestro y de los atentados de que fue víctima, así como tantos habitantes de su pueblo. Después de escuchar todas esas cosas, todavía me pregunto de qué están hechas las entrañas de quienes claman por más guerra en Colombia. Claro: del horror solo se enteran por la televisión, como si fuera otro reality más y luego pasan a otra cosa. Bien atrincherados en sus centros comerciales y en  sus conjuntos cerrados pocas opciones tienen de enterarse de los avatares de este país hecho de senderos de sangre y fuego por los que les resultaría saludable darse una buena pasada de vez en cuando.

  

martes, 14 de julio de 2015

Viva y deje morir




                                                    Ovidio en su paraíso

Calmadas las aguas luego del despliegue mediático concitado por la negación y posterior aprobación y práctica de la eutanasia  al ciudadano Ovidio González, zapatero,  bohemio,  genio espontáneo del humor negro y otras hierbas, resulta saludable plantear algunas reflexiones.
La más obvia consiste en preguntar qué hubiera sucedido  si en lugar de ser el padre del celebérrimo caricaturista Matador,  Ovidio fuera un zapatero más de los que hicieron  de  Pereira un gran centro de producción de calzado en los años sesentas y setentas del siglo anterior. De hecho, el viejo regentó durante varias décadas su taller y almacén de calzado Bianchi, hasta que la apertura económica arrasó con él.
Resulta claro que el frenesí mediático no lo desató el drama de Ovidio y su familia, que lo arropó con un cariño y una solidaridad  ejemplares. Fue la fama de  Matador, no el dolor de Julio César González- así se llama el pobre tipo- de su madre y sus hermanos lo que concentró cámaras, plumas y micrófonos. Tanto, que en medio de tanta entrevista en la que le tocó responder pendejadas, tuvo un rapto de lucidez: “Resulta paradójico que mi padre, que no tiene cara porque la devoró el cáncer, se haya convertido ahora en el rostro de los cientos de invisibles que afrontan un drama similar”.
Ahí está el detalle: de los olvidados, de  los sin voz, de los hombres invisibles nadie se ocupa: sus tribulaciones no venden ni concentran sintonía. Ahora  que el caso de Ovidio González sentó jurisprudencia en Colombia, se hace más necesaria que nunca la creación de  Veedurías que acompañen  el proceder del negocio de la salud, que como bien lo señaló  Matador en una de sus caricaturas, no tiene pacientes si no clientes. Por eso al final resultan más importantes las encuestas de satisfacción que  la vida misma de las personas.


En  fin que todo esto fue como si Matador- no Julio César, insisto- se hubiera plantado en pelotas frente al sistema de  salud entero y le hubiera gritado en la cara : ¿ Ustedes no saben quién soy yo ? Cuando lo descubrieron salieron prestos a  cumplir lo que debieron haber hecho desde el primer día.  Por eso el viejo Ovidio, que ya descansa en olor de santidad, le respondió a un médico que lo llamó  durante esas horas de alboroto: “Si ustedes me hubieran hecho la eutanasia  desde el primer día yo ya estaría callado”.
La segunda  pregunta gravita sobre los derechos del constituyente primario y su obligatorio cumplimiento.  El caso de  Ovidio González demostró una vez más, que en últimas los políticos, los medios, los gremios y los grupos de poder están casi siempre  por encima del ciudadano. De ahí que columnistas como Fernando Londoño Hoyos se hayan convertido en voceros de toda una cruzada contra   la tutela, el instrumento creado por la Constitución del 91 para defender a la gente. ¿Qué sería hoy de las miles de personas inermes frente al todopoderoso sistema de salud sin esa herramienta? Salvo si son hijos, hermanos, padres o amantes  de algún poderoso, pocas oportunidades tendrían de  replicar.


Por supuesto esa discusión  demanda también  aclarar los componentes del contexto jurídico en el que médicos y organismos prestadores de servicios de salud deben cumplir con la disposición constitucional que protege el  derecho de todo individuo a  decidir una muerte digna en caso de enfermedad terminal. ¿Quién define este último concepto? ¿Con qué parámetros lo mide?  No puede ser por porcentajes: “el célebre índice Karnofsky”, por ejemplo, afirmó un médico en  medio del debate sobre el caso de don  Ovidio. De la  claridad alcanzada en esas  discusiones dependerá que cada una de las partes involucradas (enfermos, familiares, médicos, instituciones) pueda obrar en derecho y sin  perjuicio de nadie.


Coda: resulta una muestra de la inaudita estupidez humana que  una persona luche hasta el final por su derecho a la eutanasia, y luego una panda de aduladores pague avisos de prensa lamentando su “ sensible fallecimiento”.
PDT : les comparto enlace a la banda sonora de esta  entrada.

lunes, 6 de julio de 2015

Mesa de diálogos




Allá por el año  2011, durante una de las reuniones preparatorias para la celebración de los ciento cincuenta años de Pereira, uno de los asistentes tomó  palabra y expresó: “ La ciudad necesita un gran evento cultural que la represente ante el país y el mundo. Algo así como el Carnaval de Barranquilla, el Carnaval del Diablo en Riosucio  o las Fiestas de Negros y Blancos en Pasto”.
Entonces recordé que en 1993,  cuando María Aydee Botero Serna fue directora del Instituto de Cultura de Pereira, la ciudad fue sede del primer- y único- Festival Internacional de  Teatro Infantil, bajo la coordinación  general de Jairo Antonio  Franco. Todavía guardo en la memoria la imagen de los teatros llenos y sobre todo el entusiasmo del público ante puestas en escena  tan bien logradas como las de Diablo Mundo de Argentina, Chico Simoes de Brasil o el Teatro de Muñecos de Colombia, para mencionar solo tres entre  una docena de agrupaciones participantes.


El festival contó con el respaldo de las universidades y de las instituciones privadas que han hecho la gestión cultural en la ciudad: el Centro Colombo Americano, la Alianza Francesa, la Cámara de Comercio, Comfamiliar Risaralda. La empresa Frisby  se vinculó con almuerzos  y refrigerios para quienes trabajábamos en la logística desde las seis de la mañana hasta la una o dos de la madrugada del día siguiente. Por supuesto, las agrupaciones teatrales  de la ciudad enfocadas  al teatro infantil,  de marionetas , títeres y muñecos contaron con su propio espacio en el evento.
Pues bien. Una vez finalizado el festival y concluidos los balances, se pusieron en marcha las gestiones para su  segunda edición a realizarse en 1995, ya que estaba pensado   para efectuarse cada dos años. Se hicieron los contactos con artistas y organizaciones culturales de  diez países de América Latina , aparte de España y  Portugal. Por su lado, María Aydee Botero asumió la tarea de asegurar la financiación.


Pero, por candor o exceso de entusiasmo ninguno de  los responsables contaba con  el papel de esa cosa gaseosa que se ha dado en llamar “ voluntad política”, como si no fuera obligación de los gobernantes cumplir con su deber. Llegó un nuevo alcalde, nombró un director de cultura para cumplir compromisos politiqueros  y este último  determinó  que un segundo festival no estaba en su esfera de intereses. Sin tomarse la molestia de  evaluar el impacto de la primera edición , lo sepultó de por vida en algún cajón.
Traigo a cuento todo esto por una razón: absurdos como esos son  la consecuencia de la falta de políticas de Estado que, desde lo local y lo regional, garanticen el cumplimiento de los enunciados constitucionales en materia cultural que , entre otras cosas, definen la cultura como la base de la nacionalidad y le asignan  tareas puntuales  a los mandatarios. Por eso, con la política convertida en un negocio privado, cada vez que se produce un cambio de alcalde o gobernador, se borran  de un plumazo los logros de la gestión anterior, despilfarrando así los recursos y frustrando las aspiraciones de artistas, creadores, instituciones y gestores culturales.

De  ahí la importancia del  foro Cultura: Eje del  Desarrollo, convocado para el lunes 13 de julio a las : 6:30  pm en el teatro de la Cámara de Comercio de Pereira. Se trata de una mesa de diálogos, en la que los candidatos a gobernar a Pereira entre los años 2016 y 2019 puedan enterarse acerca del  patrimonio cultural construido en la ciudad a lo largo de su historia por artistas, organizaciones, academia y gestores. Con ese conocimiento los  aspirantes deberán formular una propuesta de políticas y acciones públicas en materia de cultura.  Estás habrán de ser sostenibles y susceptibles de seguimiento por  parte de  los ciudadanos. A ese capital se suma el hecho de que la gestión  adelantada en los últimos cuatro años logró trazarle un rumbo a la ciudad en materia cultural. Ese  legado no se puede despilfarrar. El próximo alcalde y sus funcionarios  en este campo tendrán entonces, con el acompañamiento de la academia, las organizaciones culturales,  los artistas y los gestores, la ocasión de  brindarle por fin a la ciudad, no un evento, sino una estructura cultural sólida y de calidad que, nos identifique o no ante el país y el mundo, contribuya a mejorar las condiciones de convivencia entre nosotros.