jueves, 19 de julio de 2012

El teatro de la muerte




Tengo un vecino capaz de prescindir  de todo , menos de un ritual mañanero que le da sentido a sus días: La compra del pan fresco y  de un ejemplar  del periódico Q´hubo, un tabloide especializado en el registro de los hechos violentos acaecidos en la ciudad de Pereira y su área de influencia : Suicidios, asaltos, asesinatos, violaciones y agresiones entre parejas  son parte de un amplio compendio de ese lado  oscuro de la  existencia que tanto nos atrae, por la razón más simple de todas: Es parte de nuestra propia condición,  aunque algunos logremos domesticarla o disimularla mejor que otros y  a su vez  otros nos adelanten en la tarea no siempre afortunada de apaciguar la bestia que nos habita.
Pero el cuento no para allí. Tal como un sacerdote  hace la exégesis  del evangelio leído en la jornada, mi vecino Aurelio no descansa en paz hasta encontrar un  prójimo-  niño, joven , adulto  o anciano- dispuesto a escucharlo. Conseguido  el objetivo, se consagra con asombrosa minuciosidad  a relatar los detalles del episodio registrado en la primera página del mencionado periódico. Quién era  la víctima, quién es el principal sospechoso, dónde  ocurrieron los hechos, cuales pudieron ser los móviles,  si tenía hijos, si sus gustos sexuales  encajaban dentro de la norma. Acto seguido, procede a la parte más sustanciosa del asunto: La interpretación de los acontecimientos,  no exenta de algunos apuntes sobre las posibles explicaciones sociales, económicas o antropológicas. Al final, como en una buena corrida de toros, viene la estocada : Una moraleja contundente , que bien puede  solicitar el fuego eterno para el asesino o  convertir a  la víctima en responsable de lo sucedido. Es bien jodido este Aurelio.
Ah, olvidaba un detalle esencial : El periódico citado, como todos los de su género, reserva un regalo para el final : La estampa de una mujer de  grandes pechos y amplias caderas,  casi siempre en ropa interior,  que se ofrece como una recompensa  frente a los horrores de la primera página. Aunque  andemos con cuidado . Mi vecino  tiene su propia teoría moral sobre esa parte : Un alto porcentaje de  los crímenes reseñados en la publicación tiene móviles sexuales. El tópico es bastante conocido como para redundar en él : El sexo, la violencia y la muerte son vecinos que a menudo se enfrascan en contiendas irremediables.
Los encuentros con Aurelio me remiten  siempre a  una vieja idea del  escritor argentino Ernesto Sábato. Para el autor de  Sobre héroes y tumbas, la diferencia entre una crónica judicial y una novela como Crimen y Castigo reside en dos únicos puntos: El estilo y la capacidad para darle la vuelta a los pliegues del alma humana como si  se tratara de un guante  donde se esconden las claves de la existencia. Ustedes recordarán sin duda la anécdota de la novela de Dostoievski: Un estudiante pobre  mata a una vieja usurera, es decir, el titular de un periódico como Q´hubo. De ahí en adelante el genio del ruso nos lleva de viaje hacia el corazón de las tinieblas, es decir, de nosotros mismos. Por supuesto, los redactores del tabloide no son Dostoievski, ni tienen pretensiones de serlo. Tampoco  la publicación aspira  a inscribir sus páginas en la historia de la literatura universal. Pero  sospecho que, acaso sin saberlo, en el ritual matutino de mi vecino alienta  algo más que el mero instinto de devorar historias truculentas o de ver una muchacha bronceada con las tetas al aire : Al fin y al cabo las dos cosas abundan en  los medios de comunicación.  En mi pálpito, Aurelio  no compra un periódico  si no el boleto de ingreso a un teatro donde   reinventan cada mañana la antigua puesta en escena de la muerte y la vida  instaladas en  habitaciones contiguas. Con una diferencia, claro : En este caso los personajes pertenecen a nuestra propia dimensión. Es más: En cualquier momento podemos pasar de la butaca al escenario, por obra y gracia del azar que todo lo gobierna. Ese  azar que algunos , menos escépticos o  más supersticiosos , llaman destino. No sé  si a Aurelio le  sirva de algo saberlo, pero dicen que Shakespeare madrugaba  todos los días  a los mercados, no tanto para hacer la compra como  para escuchar los relatos turbulentos  de verduleras y matarifes. Luego  se encerraba a escribir  esas historias terribles  que  hoy nos ayudan a conocernos y a soportarnos un poco más . Debe ser por eso que miro cada vez con mayor respeto a mi vecino.

13 comentarios:

  1. Lo que pasa mi querido hermano, es que la página judicial, es la página social de los pobres.

    Brillante columna.

    ¿Puedo subirla a mi blog?

    Besos
    YO

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  2. Por respeto a mis decentes lectores- ellos sí lo son- omito los términos de la respuesta a su pregunta. Por lo demás, cuando los ricos se suicidan o se despedazan entre ellos, la noticia sale en las páginas de interés general, bajo el encabezado de " Sensible fallecimiento".
    Un abrazo,
    Yo

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  3. A mi me gustaba leer el Q'hubo hasta que salió la foto de un amigo al que mataron a tiros cerca de Frailes. Ver la foto ahí me impactó más que el hecho mismo de su asesinato. Desde eso entiendo que la muerte tiene más de compromiso que de espectáculo, aunque la mayoría quiera asumir siempre la segunda acepción precisamente para eludir la primera: el compromiso de todos con ella algún día. El sentimiento extraño que nos acomete cuando sabemos de una muerte cercana es, justamente, el sentimiento de estar vivos. Pasando a otro tema, creí, en un destello de de irracionalidad, que ese vecino era Aranguren.

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  4. Tengo varios vecinos en distinto grado de lucidez... o de alucinación, depende desde donde se mire, apreciado " anónimo" que, supongo, es Camilo. Ese es el problema del estilo: Siempre lo delata a uno. Aranguren debe estar a estas horas ebrio de ron y de sol en algún rincón del mar Caribe. Volviendo a los tabloides como el Q´hubo, se me ocurre que una de sus virtudes curativas es esa : Ayuda a Comprobar que el muerto no es uno.

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    1. Si, eso mismo le iba a decir, que el asunto principal del culto a la muerte es eso de que el muerto no es uno. Insisto en ello porque es la sensación similar de cuando voy a velorios (he ido a muchos) o cuando me dicen que fulanito o sutanito se murieron. En el fondo hay un egoísmo, un miedo egoísta, de temer la muerte pero sentir la fortuna de no ser su víctima. Creo que quizá explotando ese miedo egoísta es que los períodicos amarillistas hacen tan buen negocio. De hecho le oía decir a un tipo de El Diario del Otún (tan católicos y piadosos ellos) que sin el períodico paralelo dedicado a asesinatos se quebrarían. Puede que sean exageraciones. En cualquier caso, tengo un tío -es una frivolidad- de 86 años que disfruta como nadie cuando algún conocido se muere, tanto que se encarga de llamar a todos los aledaños a avisar... Quizá sea el goce morboso de la vida que se le escapa.

      Camilo.

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  5. Tal vez existen periódicos como el Q'hubo porque son necesarios, porque quizá debamos ver la muerte de una manera cruda, tan cruda y objetiva que no es sensible y busca encapsularnos en contra de lo que en esas páginas se relata: el otro rostro humanos, uno más iiracional e inocente ante la sociedad, porque el dolor, el morbo y la violencia han de estar presentes para suponernos como posibles sujetos atroces. Abrazos Gustavo.

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  6. Apreciado Eskimal : No cuestiono la existencia de esos periódicos. Así como otros se especializan en economía, política, farándula o deportes, alguien tiene que ocuparse de las muertes violentas que, en muchos sentidos, nos definen como sociedad.

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  7. Como no podía ser de otra manera, la industria del morbo vende más que todos los periódicos serios juntos, estimado Gustavo. Además está el curioso añadido del culto a la muerte que se hace en algunas sociedades, seguramente ya venimos programados desde los genes con esa fascinación por lo macabro, por los detalles sórdidos de nuestra existencia. De lo contrario, no me explicaría como en mi país el DVD más vendido en los puestos piratas, es aquel que lleva por título “mil formas de morir” que es una compilación de las muertes más absurdas o estúpidas y que el narrador de los videos califica de darwinismo social. Confieso con algo de vergüenza, que he visto alguno de estos videos que ahora los pasan por la tv. abierta, aunque he caído en la trampa atraído más por la curiosidad que otra cosa. Lo peor de todo, es que esas historias ya ni conmueven al espectador (da la impresión de que estuviéramos viendo el resumen de goles de la semana) porque son lejanas a la realidad de su entorno próximo..

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  8. Tu vecino Aurelio es un pregonero moderno. Lo suyo no me parece morboso, porque comunica, lo saca afuera, en vez de regodearse con los crímenes y las tetas en la soledad de su casa. Si el hombre tuviera espíritu de empresa y dispusiera de unos pesos, lo imagino abriendo un periódico o sitio de internet, aunque queda por verse si su nivel de crímenes y vello púbico alcanzaría las mismas cotas de Q’hubo. Lo que dices de Shakespeare y los mercados me hacen pensar en las caminatas de Dickens, que hacía todos los días y muy pocos amigos podían estar a su altura. Millas y millas, 10, 15 o 20 millas todos los días, más cuando se sentía con humor. Y en esas caminatas observaba, escuchaba, descubría personajes, inventaba situaciones. No conozco ningún otro caso de un creador que haya encontrado tanta inspiración caminando por la enorme ciudad, llena de misterios y crímenes, con y sin caderas.

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  9. "El solitario es un caminador", escribió Rigoberto Gil Montoya, un novelista y ensayista de Pereira, mi querido don Lalo. Dudo mucho que alguien que no camina tenga algo interesante para contar. Dicen que Kant lo hacía con la puntillosidad- en el sentido literal- de un relojero.
    Y cómo se nota que usted ya está más allá del bien y del mal, don Lalo : La estética de la pornografía hace años desterró el vello púbico de la entrepierna de los mortales.

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  10. " Live and let die", es el título de una vieja película de la saga del Agente 007, apreciado José. La canción homónima de la banda sonora es de los Wings de Paul Mcartney
    http://www.youtube.com/watch?v=JK2hKzZss5Y
    Creo que viene al dedillo para ilustrar el sentido de su reflexión.

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  11. ¡Ja! Me permito recordarte, Gustavo, que fui yo quien te alertó epistolarmente sobre este acicalamiento posmoderno de las partes pudendas. (Fijate como se puede oscurecer algo que es tan simple.) Y si lo descubri no fue gracias a la experiencia personal, siento decirlo, sino a la observación de la realidad.

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