jueves, 21 de febrero de 2013

La bobada global




La escena tenía algo de irreal. En una tarde calurosa de febrero, los integrantes de  dos barras de aficionados al fútbol  levantaban los puños  y se insultaban en dialecto de los bajos fondos mientras agitaban sus banderas y bufandas. Hasta allí no había nada inusual. En cualquier lugar de la tierra donde se desate la sobrenatural  pasión por este deporte ocurren cosas similares. Pero hay un detalle: no se trataba de la  confrontación entre hinchas del  Deportivo Pereira, el  Deportes Quindío o el viejo Once Caldas que otra vez cambió de nombre. Nada de eso, los energúmenos, de rostros marcadamente mestizos, mulatos, indígenas  o negros, como somos casi todos por estos arrabales de Dios esgrimían banderas y entonaban estribillos¡Del  Real Madrid y el FC  Barcelona!
Como la estupidez y el esnobismo también  tienen sus límites , se hace ineludible la pregunta por las razones  del despropósito. Claro, es apenas  comprensible que alguien  simpatice con el exquisito juego del Barca  o la contundencia del Madrid. ¿ Cómo no admirar la genialidad de Messi o el virtuosismo de Ronaldo? Pero de allí al fanatismo por dos clubes ubicados  a miles de leguas de distancia de la historia personal  y sentimental de los involucrados media una distancia insalvable, que no es solo la del océano Atlántico. Es  el  abismo del desarraigo que nos  empuja a aferrarnos al primer madero susceptible de  salvarnos de la disolución como individuos y como sociedades. Este es el drama real de los países llamados en vías de desarrollo, aunque a la mitad de  sus habitantes les cueste lo suyo ganarse el pan de cada día. Con ese estado de cosas, volverse hinchas de alguno de los grandes equipos europeos los acerca de manera  simbólica   a la promesa siempre aplazada de subirse al tren de los ricos.
En  ese  mismo febrero, el lluvioso jueves 14, para ser exactos, los vendedores de rosas al menudeo salieron a rebuscarse la vida desde muy temprano. Según me contaron,algunos restaurantes  y centros nocturnos agotaron las reservas de mesas. Algo parecido  sucedió con los moteles, que es como llamamos  en Colombia a los sitios periféricos donde  la gente se concede el alivio del  sexo por horas ¿la razón? Sucede  que desde hace  una década a los habitantes de estas tierras les dio por celebrar el Día de San Valentín, una costumbre de incierto origen  anglo sajón, introducida de a poco entre nosotros por las canciones, las películas y esas revistas llamadas “ del corazón”. Ignoro  si celebrar esa fecha con cenas, velitas, baladas melosas y polvos furtivos nos hace mejores amantes y compañeros. En cambio, sé que, en una salida saludable, un grupo de cultores del cómic y la caricatura decidió  festejar el día  de San Violentín, en una referencia al creciente índice de violencia entre parejas registrado en varios países de América Latina, entre ellos Colombia, Perú, Ecuador, Venezuela  y México.
Ya habíamos  tenido a mediados del siglo pasado la incursión del Halloween, esa antiquísima tradición  de la víspera del Día de todos los santos, destinada a suplantar entre nosotros la vieja fiesta de los niños, celebrada hace muchos años a lo largo del mes de octubre y secuestrada por los adultos en busca de un antídoto contra su aburrimiento: ahora estos organizan sus propias fiestas y se disfrazan de las cosas más absurdas , en un intento  tan desesperado como inútil de dejar de ser ellos mismos enfundándose en un traje de Batman, Homero Simpson o Lady Gaga.
Es  la globalización, nos dicen  en coro los teóricos  de las ciencias sociales, en el colmo de la  perogrullada. Pero el asunto no es ese. Nuestras inquietudes deben dirigirse a preguntarnos por qué no aprovechamos ese diálogo con el mundo facilitado por las tecnologías de la comunicación para incorporar  lo mejor del acervo   de  instrumentos  forjados  por los humanos a lo largo de la historia. El rigor , la disciplina y la curiosidad en la  búsqueda del conocimiento. La apertura mental para comprender y asimilar las ventajas de la diversidad. La   disposición al diálogo y  a la discusión respetuosa como claves de la convivencia son apenas algunas entre las muchas cosas buenas prodigadas  por el acortamiento de las distancias y la velocidad de la información. Mucho más buenas, en todo caso  que estas tristes y vanas caricaturas de colombianos festejando a San Valentín o peleándose en las calles  del barrio por dos equipos de fútbol situados   a años luz de distancia de sus   realidades más certeras.

14 comentarios:

  1. Es fascinante el proceso de transformación y asimilación de “tradiciones” que resultan ser trucos publicitarios… o religiosos. Vale la pena consultar los trabajos de Robert Graves sobre los mitos, tanto los griegos como los judíos, para detectar los orígenes de esta costumbre, que se prolonga a través de la historia. Graves interpreta y comenta muchos casos que en realidad habrían ocurrido en la prehistoria. Ya en la historia de la Iglesia vemos muchísimos ejemplos, algunos muy populares, de adopción de fiestas paganas como fiestas cristianas, para sofocar la tradición anterior. Un caso es la adopción del árbol de Navidad en sustitución del culto al árbol sagrado de los druidas… Conozco esto porque en una época escribía (con varios seudónimos) series de artículos para una agencia que los distribuía a publicaciones de varios países… y las series sobre Navidad, Semana Santa, etc, eran muy populares. Y los artículos más populares, recuerdo, eran sobre estas transformaciones que la Iglesia alentaba para extender su influencia entre los pueblos paganos que convertía. Bueno, en esas averiguaciones me encontré con que Chaucer fue el primero que (en el siglo XIV) se hizo eco de los aspectos románticos de la fiesta de San Valentín, que antes no estaban documentados. Esto quedó más o menos asentado en la tradición anglicana hasta recibir el envión universal por parte de la Iglesia moderna, que es la publicidad comercial, desde sus púlpitos, los aparatos de televisión. Debo admitir que mi mujer no espera tarjetas ni regalos míos en el día de San Valentín.

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  2. Menos mal. Digo, lo de las tarjetas de San Valentín, mi querido don Lalo. En buena medida, Robert Graves se inspiró en la lectura de La rama dorada, el vasto y rico trabajo de Sir James George Frazer sobre el origen de los mitos y las religiones. También bebió, por supuesto en la obra de Mircea Eliade. Todas esas teoría sobre el sincretismo religioso y cultural son muy interesantes para comprender, por ejemplo, como los vencedores convierten los dioses benignos de los perdedores en demonios malos. Esa fue la suerte corrida por el Pan de la mitología griega al ser incorporado por el cristianismo.
    De cualquier manera, ni Graves ni Frazer ni Eliade nos ayudan a comprender la estulticia de dos barras de " hinchas" colombianos de Real Madrid y el Barcelona enfrentados en una calle de Pereira.

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    1. Muchas gracias, Gustavo, por esos personajes que citas. El rumano, en particular, parece bastante… pintoresco, por no decir otra cosa. Y es cierto, la estupidez de esos inadaptados que viste en Pereira es algo singular.

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  3. Ja, aquí el día de San Valentín fue opacado completamente por el carnaval, fiesta en la cual somos los campeones de Sudamérica. Simple coincidencia, vamos. Es verdad que va ganando terreno como la comercial celebración de Halloween que ya está muy arraigada entre las clases media y alta, muy afectas a imitar el estilo de vida norteamericano pero con tintes ridículos y chabacanos. Excelente la historia que nos relata, amigo Gustavo, no había visto tal extremo entre simpatizantes de equipos que están muy lejos y ajenos además a nuestra realidad. Lo que sí he visto en algunos barrios deprimidos de mi ciudad, es la estampa triste de niños desnutridos, descalzos y a veces semidesnudos pero con su camiseta (de imitación) con los colores del Barza, del United, del Milan o del Madrid. Total, la televisión es gratis, como el aire, y en su pobreza lacerante sueñan con ser Messis o Ronaldos.

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  4. Apreciado José: esa estampa de los niños desnutridos luciendo camisetas de clubes poderosísimos se repite en todos los rincones de la tierra donde las oportunidades escaseen . De traficar con sus ilusiones y las de sus familias viven y engordan las mafias de empresarios avaladas por los capos de la FIFA. Si nos fijamos bien, el negocio del fútbol repite las viejas estructuras coloniales. Un siglo atrás África , América Latina y el lejano oriente le suministraban a la vieja Europa especias, oro, platino,estaño, plata, bananos y café. Ahora le envían futbolistas.

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  5. Lo mismo decía el tal Luis Carlos González de la música Rock que corrompió a los jóvenes antes amantes de los bambucos y los pasillos. A mi me gustan la primera y los segundos, curioso caso de mestizaje. Ahora, como ud señala, la humanidad lleva varios miles de años enriqueciéndose de los conocimientos y bondades que otros han desarrollado, compartiendo costumbres, saberes y usos. Lo malo es cuando la estupidez se contagia, y como se sabe, es mucho más propensa a la dispersión. No existe el "Choque de civilizaciones", existe el "Choque de ignorancias", como señala algún escritor Franco-Marroquí. Leyéndolo a usted evoco, no a los idiotas hinchas del Barcelona en Pereira o a los tontos del San Valentín, sino a la "Fuerza Nacional-Socialista" que ha hecho pomposas reuniones y actos públicos en Bogotá conmemorando el natalicio del caudillo, dónde unos imbéciles de marcados rasgos Chibchas, piel cobriza y ojos rasgados, levantan su brazo con insignias y svásticas gritando "Heil Hitler"...

    La estupidez humana es infinita, decía mi sabio abuelo.

    Cami.

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  6. Apreciado Camilo, tiene usted razón:conozco a varios de esos chibcho fascistas. Aquí nada más, en la parroquia, se postula la existencia de asuntos tan deletéreos como razas, estirpes, dinastías y otros tantos engendros. Frente a ellos, incluso el mismo Luis Carlos González citado al comienzo de su comentario llegó a escribir versos como este : "¿Raza?/¿Raza de qué? /Si solo nos queda puro el hijueputa/ y lo estamos negando todavía".

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  7. Saludos Maestro... Actualmente la "bobada" verdaderamente es lo que los "estudiosos" del mercadeo llaman "megatendencias"... y la verdad es que SI, como usted escribió en el articulo es producto del aburrimiento. Lamentablemente ahora esta de "moda" hacer parte de una minoría o grupo "antisocial" pero que este conectado por alguna "red social"... ser gregarios o pertenecer a algo es lo que mueve las sociedades... NO hay nada original bajo el sol: antes eran tribuS, naciones, ejércitos, partidos políticos, idelogias religiosas, hoy son tribus urbanas, del deporte, de la contracultura, del subterRaneo nipon o del consumismo gringo... Todos aunque pretendamos ser diferentes hacemos parte de un gremio o grupo. LAS ÁGUILAS CAZAN SOLAS, LOS CARROÑEROS EN GRUPO. Sentirnos parte de algo, un movimiento, un equipo, un gremio... es loque llaman "social" hoy. :(

    Un abrazo maestro desde los muros de la fuente atómica.
    https://www.youtube.com/watch?v=lZfnsvIqsfg&feature=player_embedded

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  8. Qué interesante idea, amigo Trejos: grupos de antisociales conectados a través de una "red social". De esa clase de sectas está lleno este mundo donde el imperialismo cultural se llama ahora megatendencia(¡Vaya una manera de colonizar las mentes!)
    ¡Ah, carajo! ¡De modo que ahora ronda usted los muros de la fuente atómica! vaya con cuidado, por favor.

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  9. Cada vez las líneas limítrofes se desvanecen. En cierto sentido está bien, pues creo que podría haber mayor inclusión (aunque las noticias demuestren lo contrario gracias a los xenófobos y grupos raciales) Pero hay un temor en ello Gustavo, y creo sacarlo de su artículo, la generalización de las personas de manera masiva, sin sus diferencias culturales o de lenguaje. Esa riqueza se va mezclando y a la final llega una capa gigantesca que la envuelve y así desaparece, podría desaparecer. Quizá esa capa sea lo que marca´ y marcará nuestro camino cultural: la publicidad.

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  10. En realidad lo marca- digo, el camino- desde hace más de un siglo, apreciado Eskimal. De hecho, son millones de seres humanos los que viven como si la existencia toda fuera un comercial de televisión. Las formas de amar, de vivir la sexualidad, de concebir la familia o el empleo están predeterminadas por esa parte nociva de la nata global que todo lo envuelve. En esa medida se quedaron cortos quienes pronosticaron la disolución de los países y el reinado de las corporaciones. Lo grave es que en continentes como el nuestro no aprovechamos esa facilidad de comunicación para incorporar las facetas positivas del fenómeno.

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  11. nadie esta pidiendo que lo entiendas!!! no hacen falta sus opiniones!!!

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  12. los bandos siempre han existido pero para llevarlos a ese extremo dios mio!! estas siendo megalomaniaco amigo. abran extremistas si. pero no seas uno de ellos!

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  13. A Leito Neoso y Anónimo: mil gracias por los brillantísimos argumentos.

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