jueves, 10 de julio de 2014

Libros y cervezas




En Colombia pasan cosas muy raras: desde amantes de los animales dedicados  a organizar marchas para reclamar por la cacería de un hipopótamo que representa un peligro para los campesinos, hasta desfiles de mujeres ataviadas con  trajes rosa en protesta por la que consideran estigmatización de sus congéneres oriundas de  Pereira. Lo curioso  es que a estas últimas les importa un rábano el asunto.
 Lo sucedido en el mes de  marzo con un video promocional de la cerveza Póker, con motivo de la celebración del llamado Día de los amigos, resultó una singular muestra no solo de nuestra predisposición para el absurdo sino de la capacidad de las redes sociales para provocar y multiplicar  la histeria colectiva.
El contenido del video en cuestión es bien conocido: un tipo llega a cumplir una cita con sus amigos con una enciclopedia como  regalo. La decepción de  los compinches no se hace esperar, hasta que descubren que dentro del mamotreto  hay una cerveza.  Entonces la felicidad se  desata y las cosas vuelven a la normalidad. Por el momento todo  tranquilo... hasta que se multiplicaron los mensajes de protesta  emitidos por quienes consideraban el  comercial como una afrenta al libro y a la lectura, al punto de que la empresa cervecera, en un inusual acto de autocensura, decidió retirar  de circulación el video de marras. Bueno, retirar  es un decir: en Internet, luego de puesta en marcha una información se  desata una reacción en cadena que ya nada puede detener.
“Bueno es culantro pero no tanto”, sentenciaba mi abuela Ana María con su lapidaria sabiduría de campesina. “No  se puede ser más papista que el papa" , afirman otros para prevenir sobre  los riesgos del exceso de celo. Creo que por ahí va la cosa.


En realidad no hay  incompatibilidad alguna entre  la lectura de un buen libro y el disfrute de una cerveza o de  cualquier otro trago. Es más: los dos actos pueden ser complementarios. Un goce  acrecienta el otro. En mi caso prefiero un ron doble o un buen vino tinto. Si hubo alguna falla debemos buscarla en la pobre  imaginación del diseñador de la campaña que hizo de la bebida y  la lectura hechos antagónicos. Pero  de ahí a justificar semejante  zafarrancho  media un trecho muy largo.
Somos un país que no lee y cuando lee lo hace mal. Los  más recientes estudios indican que no comprendemos los textos más elementales. Esa carencia se refleja en nuestra incapacidad para  pensar  en metáforas  y por la tanto para comprender o emitir conceptos. Ese es un problema de nuestro modelo educativo o incluso de  nuestro proyecto de sociedad como un todo. No por casualidad en las aulas se idolatra  al patán y se somete a escarnio al estudiante  aventajado. Por alguna especie de tara de origen bíblico experimentamos un temor ancestral ante el conocimiento.
Y eso no vamos a resolverlo con una pataleta por una campaña publicitaria. Mejor  haríamos en revisar el modelo educativo completo, empezando por el de la  formación  en casa, hasta llegar a los niveles  superiores. Solo así podríamos formar individuos críticos, reflexivos y autónomos, capaces de decidir  entre cosas complejas o simples, como la lectura de un buen libro o el disfrute de un trago de licor. O  las dos cosas juntas, para que  la dicha sea completa.

PDT : les comparto enlace al video en cuestión.
 http://cerosetenta.uniandes.edu.co/%C2%BFun-libro-el-pais-segun-poker/

6 comentarios:

  1. Usted lo ha dicho, estimado Gustavo, no hay mejor placer que redondear una lectura con un buen trago, el que se nos antoje o el que tengamos a mano, especialmente cuando arrecian las noches de invierno y es menester calentar el cuerpo, por lo menos a mí se me ocurre tomar una leche calentita con un chorrito de pisco. Ahora sobre el video que nos comparte, denota una pobre imaginación, ni siquiera es original, bien recuerdo haber visto una escena similar en una película donde el protagonista escondía un pequeño pico dentro de una biblia voluminosa para cavar un túnel y poder huir de una prisión.

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  2. En todo caso es más ingeniosa la idea del pico escondido en el libro, apreciado José. Eso revela solo uno entre muchos beneficios de la palabra impresa.
    ¡ Salud!

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  3. Cuernos, pardiez, Júpiter, recórcholis (así juraban en los libros que leía de chico), me encanta el aviso de la cerveza. Si de mí dependiera, daría un premio al redactor, por ingenioso y provocador. La gente que ha protestado está protegiendo su propia falta de imaginación, su falta de respeto por la inteligencia: no hay libro que pueda ser ofendido por el humor, ni siquiera el procaz. No se trata de algo superficial, porque esta gente es la que termina controlando los medios de comunicación, si no se les pone coto. O es que ya los controla?

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  4. Me temo que ya los controla, mi querido don Lalo. Por lo demás, usted ha dado justo en el blanco: la falta de humor es hija natural de la ausencia de imaginación. Ese tipo de pataletas desmedidas es una clara muestra de ello : ante la imposibilidad de la ironía queda la histeria como única salida.

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  5. Gustavo, acá salta una pregunta que se puede formular luego de leer esta entrada en su blog: ¿Qué habrían dicho los críticos del comercial (que además fueron de editoriales independientes) si la cervecera, en vez de contraponer la cerveza y el libro, los pensara como una combinación ideal?.
    Abrazos.

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  6. Blanco es, apreciado Eskimal : se habrían desbordado en elogios hacia la cervecera, proponiéndola como modelo a seguir en materia de apoyo a la cultura. Así somos de hipócritas todos.

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