El dolor, el olvido, el amor, la fugacidad ,el desamor, la belleza, la fragilidad, el sueño, el tiempo, la eternidad, el abismo, la muerte. Esos son los tópicos de la poesía de todos los tiempos. En ellos se inscribe el palimpsesto que llamamos vida. La marca de agua de nuestro paso por el mundo. A lo largo de los siglos los poetas vuelven una y otra vez a esa fuente en busca del sentido, no de la vida que a lo mejor no lo tiene, sino del lenguaje que nos dice.
En esa medida el libro es camino, el poema
encrucijada y la palabra señal tallada en el lomo de una piedra.
La ruta elegida por el poeta Deyvi Gutiérrez (Pereira, Colombia, 1985)
para interrogar este lugar que habitamos es la del sueño, ese cruce de caminos
que inquieta a los humanos desde el comienzo de los tiempos. El sueño, ese
espejo opaco que a veces nos ofrece destellos de la vigilia. De ahí el título
de su libro: Biografía del sueño, un poemario de setenta y siete páginas
auspiciado por el Grupo Frisby bajo el sello de Cuadernos Negros.
Entendido así, el desafío del poeta es el acceso a lo inasible… Pero ¿es
posible tal cosa? En efecto, es posible si el poema es pregunta y no respuesta,
enigma que se despliega como un cuerpo siempre dispuesto al deseo y a la
evasión. Por eso cada verso es sendero que se bifurca, cada palabra señal
equívoca. El libro es aquí perpetua vuelta a empezar. Siguiendo esa ruta, el
poema titulado La casa que linda con los sueños (página 74) es, a su
modo, una declaración de principios:
(…) Nosotros aprendemos del sueño su ambientación
su extraña forma de hilar los eventos
él aprende de nosotros a caracterizar
y a definir a sus personas
a dar veracidad a sus historias
La máquina del sueño
sistema de proyección sofisticado
Nosotros solo jugamos con pantallas
No le gusta cuando lo abandonan
y cada vez aprende a dejarnos más tiempo
En él estamos haciendo otra residencia
para mudarnos definitivamente
Este lugar que habitamos pudo empezar en un sueño
(…)
Hilar los eventos, caracterizar y definir a sus personas, dar veracidad a
sus historias: la voz del poeta nos advierte que la máquina
del sueño dirige el teatro del mundo y por eso debemos estar siempre atentos a
sus señales. Un descuido y nos precipitamos en el sin sentido.
Ahora bien: ¿Mudarnos definitivamente hacia dónde? Eso depende de
cuánto confíe el lenguaje en nosotros. Siempre estaremos al borde de elevarnos
hacia la gracia o de despeñarnos en la insania. El poeta, el buen poeta lo sabe
y juega sus cartas. En este caso, si hemos de tratar con la materia del sueño,
la levedad tendrá que ser la primera de esas cartas. Después de todo, En él
estamos haciendo otra residencia. El destino
de esa mudanza parece ser lo infinito:
(…)
Lo infinito que tenemos por delante
mide lo mismo que lo infinito hacia atrás
sin importar cuánto nos movemos
debe ser la misma distancia
como un centro damos la medida
Una curva que se cierra constante
en todos los puntos y en ninguno (…)
Que somos el centro de la nada es una vieja intuición de los poetas de
todas las épocas. El acento de Deyvi
Gutiérrez en el poema titulado Lo eterno (página 47) apunta a convertir
esa intuición en certeza. Y a la nada solo podemos responder con el instante,
con la moneda de lo efímero. Con ella pagamos el tránsito a la disolución de la
que el sueño es metáfora, porque:
(…) Las palabras tienen fecha de caducidad
Pienso en cuántas veces más usaré una de ellas
Pues hay una cifra para todas (…)
Palabras (Página 43)
Si los seres, las
cosas, los pensamientos y las palabras que los nombran tienen fecha de
caducidad, parados en la encrucijada del propio ser (más allá de lo que eso
signifique) solo tenemos la opción de abismarnos en la luminosa tiniebla del
espejo:
(…) Cuando la palabra vida acarree consigo
la semántica de una pequeña derrota
y las cosas se resistan a llevar
los nombres que les dimos (…)
La semántica de las
derrotas grandes y pequeñas es la esencia de las literaturas en particular y de
las formas del arte en general. Es la impronta que nos sobrevive (o al menos
ese es nuestro anhelo) en este lugar que habitamos. Las setenta y siete
intensas y leves páginas del libro de Deivy Gutiérrez se suman a los intentos
de sus prójimos poetas de todo tiempo y lugar. Su Biografía del sueño
funciona a modo de bitácora de ese tozudo empeño por aproximarse a nuestra
curiosa manera de existir en la pura irrealidad de ese cuento que a Shakespeare
se le antojó Told by an idiot/ full of sound and fury/ signifying nothing.
PDT. les comparto enlace a la banda sonora de esta entrada:
https://www.youtube.com/watch?v=I_AX4R-d29o

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