jueves, 17 de marzo de 2016

Colegios, no correccionales



                                 Colegio  "José Antonio Galán "
                                                     Fotografía: Diario del Otún

Cada vez le escucho decir a un número creciente de padres de familia que inscriben a sus hijos en cursos de disciplinas deportivas o artísticas “para mantenerlos  ocupados y alejados  de los vicios”.
No entraré  a discutir sus evidentes buenas intenciones. Pero en  el fondo subyace una  percepción distorsionada de las cosas: una persona hace deporte o se ejercita en la interpretación del piano para mejorar sus aptitudes o ampliar la comprensión del mundo, fortaleciendo así la capacidad para actuar en él. Lo de apartarlos  de los vicios es  un  efecto benéfico colateral, no el objetivo principal.
En la misma dirección  parecieron apuntar las declaraciones del alcalde  de Pereira, Juan Pablo Gallo, durante su paso por  la Institución Educativa “Alfredo García” para dar inicio formal a la jornada única en  cuatro colegios públicos de la ciudad.
“Al estar nueve horas diarias  en el colegio nuestros muchachos se mantendrán alejados de los peligros de la calle” declaró ante un auditorio de estudiantes y maestros.

                                   El alcalde con los estudiantes
                                                         Fotografía : El Diario del Otún

Tampoco dudo de las buenas intenciones del mandatario local. Pero, como en el primer caso mencionado, en sus declaraciones se advierte una interpretación equívoca del espíritu de la jornada única. El objetivo del Ministerio de Educación al poner en marcha una jornada extendida apunta  a disminuir   el abismo existente entre la educación  pública y la privada, expresado en los bajos niveles de calidad de la primera con relación a la segunda.
Ese propósito se alcanza tomando como punto de partida unas óptimas  condiciones físicas de los establecimientos, de modo que  a los muchachos les resulte  grata la presencia allí. Bibliotecas, laboratorios, conexión a las redes de internet, campos deportivos  y áreas  para el encuentro y la recreación fuera del aula forman parte de esa estructura.
Después viene la parte humana: el aprovechamiento de esos elementos depende en buena medida de la presencia de  un cuerpo de profesores con alto nivel de formación, vocación para la enseñanza   y salarios  acordes con las exigencias y dignidad de su oficio.


Igual  importancia tienen la prestación  oportuna  y cualificada de los servicios de transporte y alimentación contemplados en el concepto de gratuidad, consignado en la Constitución política del país cuando define la educación como un derecho fundamental, asignándole al Estado responsabilidades concretas en ese  campo.
De la convergencia de  los anteriores elementos y, por supuesto, del aporte de padres de familia y estudiantes, depende que  se empiecen a resolver las deficiencias en campos del conocimiento tan esenciales como el lenguaje, las matemáticas, las ciencias sociales, la filosofía y la física, expresados en los malos resultados obtenidos en las pruebas de estado y en las evaluaciones adelantadas a nivel internacional.
“Nuestros estudiantes  no comprenden lo que leen. En esa medida no son capaces de  elaborar conceptos y expresarlos a través del lenguaje oral o escrito”, dicen, a modo de resumen, las mencionadas evaluaciones.
Para empezar a resolver ese problema se creó la jornada única en los colegios públicos de Colombia. Si, de paso, se  evita que los muchachos caigan a edad temprana en las redes de las drogas o la prostitución, esa será una ganancia adicional. Pero reducir el objetivo  a esto último implica renunciar de  entrada  al conocimiento como agente liberador y, por lo tanto, fundamental para formar personas autónomas, capaces de tomar decisiones  pensadas y  de intervenir en el destino de su  sociedad.
De esa manera, los colegios pueden  funcionar como auténticos centros educativos y no como  correccionales. Estamos justo a tiempo de corregir ese errático discurso.

2 comentarios:

  1. Salvando las distancias, esto de las jornadas únicas de los colegios me suena a los domingos sin coches, que tres veces al año, organizan las autoridades de mi ciudad supuestamente para disminuir la contaminación. Como usted bien precisa, la iniciativa educativa tendrá buenas intenciones pero en el fondo sabe más a autoengaño, a un conocimiento poco preciso de la realidad, y más parece una moda copiada de países avanzados. Sin tener que necesariamente imitar a Finlandia y su exitoso sistema educativo, el mejoramiento de la calidad de la enseñanza pasa por formar mejores profesores y remunerarlos adecuadamente, además de invertir en infraestructura y servicios relacionados. La Educación debería ser el pilar fundamental de cualquier gobierno, si nos atenemos al sentido común, es el punto de partida para salir del atraso que caracteriza a nuestras republiquetas. No es casualidad que los estudiantes latinoamericanos salgan muy mal parados en los Informes Pisa y otros rankings internacionales. Pero tal parece que a los políticos no les interesa el tema porque no les da réditos inmediatos.

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  2. Usted lo ha dicho, apreciado José : no parece: es un modelo copiado de otros países , que sí tienen una oferta educativa de alta calidad, expresada en los niveles de desarrollo y en las condiciones de vida de las personas.
    En nuestro caso se trata de confinar a los estudiantes en el aula y pare de contar.

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