Chao, negro bembón y querido, ya no volveré a toparme a las seis de la mañana con tu figura de príncipe nigeriano presto al beso y al abrazo. Las calles de Pereira extrañarán tu risa capaz de despertar a los muertos, que ahora son tus compañeros y serán los de todos. Tus interlocutores de café ya no tendrán noticias sobre los libros que andabas leyendo y que subrayabas con monomaníaca obsesión. Ya no escandalizarás a las buenas conciencias con tus gritos y aplausos repentinos en medio de un Requiem de Mozart.
En fin, como dijeron los antiguos: " Que la tierra te sea leve". ¡Salud!
Fotografía : El Diario del Otún
PDT: aquí va la banda sonora para tu viaje infinito.
https://www.youtube.com/watch?v=Hr0LXTTxrFs

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