miércoles, 8 de junio de 2011

Un par de razones


¿ Usted por qué mantiene un blog si es un dinosaurio que se niega a usar teléfono celular, con todo lo útil que es ese aparato?
La pregunta me la soltó a quemarropa, sin mediar saludo, un profesor de  álgebra que escribe versos despechados en sus ratos libres.  Digamos que como poeta es  bueno para explicar las ecuaciones  de tercer grado. El asunto es que, como me disponía a cruzar una congestionada calle céntrica,  si le prestaba atención corría el riesgo de engrosar las estadísticas de los ciudadanos distraídos  atropellados por el Megabus. De modo que me vi obligado a ignorarlo y a responderle  a través del artículo que ahora quiero compartirles a ustedes que, supongo, coinciden a pie juntillas con ese calificativo que me emparenta con las criaturas de  Parque Jurásico.
Así que voy a exponer un par de razones.  Me niego a usar  teléfono celular-o móvil, como dicen los que emigraron a España en las últimas dos décadas- no porque desconozca su utilidad en algunos casos extremos, como  encontrarse perdido en  una remota    selva del  Matto Grosso, por ejemplo. Mi aversión obedece  a que en los últimos años he ido perdiendo a queridos compañeros de tertulia por culpa del   aparato.  Peor que si se hubieran ido a la guerra  o  se hubieran ganado el baloto. Sucede que  uno se sienta con las personas, digamos a almorzar o a tomarse un café y ya no puede sostener  una conversación coherente- decir amena sería mucho pedir- porque cada cinco minutos la interrumpen para contestar  el teléfono. “ Perdón, Tavo”, me dicen con desgano y se retiran a contestar la llamada en un rincón. Pasados  otros cinco minutos regresan pronunciando una frase de ofensivo automatismo “ ¿ En qué ibamos? ¡Ah si... claro !” Eso para no hablar de los mensajes  a través de la  black berry. Usted puede  estar  diciéndoles que la muchacha deseada durante tanto tiempo acaba de regresar para complacer  al fin sus  fantasías o anunciándoles la muerte de su santa madre  y ellos no despegarán la mirada de la pequeña   pantalla mientras    asienten con la cabeza y responden con interjecciones del tipo ajá,mmm, aaahhh. Con ese estado de cosas lo mejor  es dejarlo así.
Con el blog  me  pasa  todo lo contrario. Sucedió que un día, por accidente o por decisión ,  en el periódico donde mantengo una columna me colgaron un texto sobre  Rodrigo Rivera, el ministro colombiano de la defensa, a propósito de sus piruetas políticas.  La primera tentación  fue armar una pataleta  y convertirme en mártir de la libertad de expresión. Pero el recurso me pareció artificioso de entrada pues, de  hecho, en internet es imposible la censura. Ni siquiera regímenes tan asfixiantes como el chino o el cubano han logrado impedir  que los disidentes se expresen a través de  estos circuitos. Fue asi como empecé con un artículo sobre el ministro, titulado “ Con otras palabras”. Pueden encontrarlo al comienzo de  este blog que , espero, tenga  la suficiente dosis de ácido como para hacer honor  a su nombre. Lo demás  son valores  agregados. El  hecho de  gozar de completa libertad  obliga a que la responsabilidad sea   también absoluta. Me refiero a la forma y al fondo. A la precisión de los datos,  al respeto  por los  interlocutores y al cuidado del estilo. Es como estar desnudándose en público cada semana. Y eso , a mi edad conlleva sus riesgos. Sospecho  que esa es la principal  razón por la que algunas mujeres que en otra  época de  mi vida llegaron incluso ¡Ay!  a desearme ignoran mi presencia   cuando nos cruzamos por la calle.
Espero que con estos párrafos haya conseguido tranquilizar al profesor que fatiga las aulas con su eterno   libro de Baldor bajo el brazo y de   paso a los pocos amigos que todavía me quieren, aunque   en los cada vez más espaciados encuentros me saluden con una frase  que mas parece una sentencia bíblica : “¡ Usted como no tiene un puto celular donde ubicarlo!”.

jueves, 2 de junio de 2011

Señora de Montserrat


Nuestra  Señora de Montserrat, tu que atiendes incluso las peticiones de los impíos como el suscrito al darnos la gloria de  ver jugar a esa forma de la dicha terrenal llamada Fútbol Club Barcelona, voy a abusar de tu generosidad  para pedirte  un último favor y perdona la molestia : no vayas a permitir que, en un inesperado giro de sus veleidades, Shakira , sí, la misma  que ahora mueve sus caderas al ritmo del equipo de Messi y Guardiola, se vuelva novia de Cristiano Ronaldo.
Voy a explicarte mis razones, dama de quien fue devoto ese portento de la escultura y la arquitectura llamado Antonio Gaudí. Como bien sabes, y con perdón de las feministas, un elevado  porcentaje de mujeres tiende, por inercia o conveniencia, a adoptar los gustos, el estilo y hasta la forma de hablar de su pareja de turno. Recordarás entonces que durante  su noviazgo con el gigoló argentino  Antonío de La Rúa, esa mujer a quien los periodistas llaman  “ nuestra Shakira”, así como dicen  “ nuestro Gabo” o "nuestro  Patarroyo” en una curiosa variante del chovinismo tropical,  digo que esa mujer nacida frente a las aguas luminosas del mar Caribe acabó hablando en un extravagante acento porteño, como si en lugar de Barranquilla  su cuna fuera el mismísimo barrio del Once en la mítica  Buenos Aires inventada por los novelistas y los cantores de tango.
Como  todo el mundo  sabe, porque es imposible no estar enterado de todo en la galaxia virtual,  después del mundial de fútbol de  Sudáfrica, la cantante  emprendió una cruzada exhibicionista – las revistas del corazón lo llaman idilio- con el  gigantesco  defensa centro del Barca y de la selección española Gerard Piqué, a quien un año atrás las mismas publicaciones descueraban   por dejarse fotografiar en un  imperdonable gesto de afecto masculino con su  compañero de equipo Slatan Ibrahímovic.  No sabemos si ya incorporó el acento, porque no la hemos escuchado hablando catalán, pero desde entonces Shakira se volvió fanática del equipo cantado por el poeta Joan Manuel Serrat y que ha tenido en sus filas a genios de la pelota como Ladislao Kubala, Johan Cruyff,   Hugo Sotil, Romario, Maradona, Rivaldo, Iniesta y  Messi , para citar solo algunos nombres de una lista interminable.
Con esos antecedentes ya comprenderás, Señora de Montserrat, que si la famosa intérprete del Waka- Waka se vuelve  novia de un  hombre como Robi Draco Rosa puede acabar hablando con acento de Jíbaro Puertorriqueño , o peor aun, componiendo canciones oscuras y depresivas situadas a años luz  de las letras que la convirtieron en fetiche de los escolares en el mundo entero. Pero todo eso sería tolerable. Lo juro por el tobillo lacerado del “Guaje”Villa después de soportar durante noventa minutos la persecución de un  perro de presa que juega al límite del código penal, como el portugués Pepe.
Todo  eso lo resisto, señora mía, pero por favor no permitas en tu sapientísima bondad que la cantante de los pies descalzos tenga aunque sea un remedo de romance con Cristiano Ronaldo, porque de inmediato  incurriría en la herejía de volverse hincha furibunda del  Real Madrid. Me temo incluso, que podría componer el himno de una de sus racistas barras bravas .Peor aún, sería capaz  de incluir en los coros la voz de José Mourinho, ese resumen supremo de la soberbia mundana, entonando cánticos insultantes contra los árbitros que le roban los partidos. Voy más allá y me imagino al defensa  Sergio Ramos posando desnudo en la tapa de uno de sus discos y eso, Señora de Montserrat, santa patrona de Cataluña y musa de los poetas ateos no lo podría resistir  un corazón enamorado de ese irrepetible encuentro entre el fútbol y la poesía conocido como  Fútbol Club Barcelona.

sábado, 28 de mayo de 2011

La cultura sí paga


Hace poco más de un año le pregunté a Mauricio  Pérez Salazar, entonces  Secretario de Hacienda de Medellín , por el secreto que  les había permito a las administraciones de Sergio Fajardo y Alonso Salazar desarrollar una transformación de  la ciudad  a partir de la inversión sostenida en educación y cultura.“ Ningún secreto”,  respondió muy tieso y muy majo. “ El asunto es simple : políticas claras y utilizar las herramientas administrativas para evitar que los pillos se roben la plata”, redondeó y pasó a otro asunto.
La  experiencia viene  a cuento ahora que, por iniciativa del concejal  Juan Carlos  Reinales, con la participación de algunos líderes naturales como el exalcalde Gustavo Orozco Restrepo y un grupo de gestores culturales, contando con el apoyo de una alianza de medios de comunicación denominada Pulso de Ciudad, se plantea  para el día 13  de junio la realización de un evento  que comprometa  a los candidatos  a la alcaldía de Pereira  y a  la gobernación de Risaralda en unos contenidos de gobierno que  , además de la prospectiva, la movilización social y la planeación del territorio , contemplen  a la cultura como soporte  en la construcción de proyectos sostenibles de ciudad, atendiendo a la disposición constitucional que la define  como base de la nacionalidad.
Son varios los puntos que se exponen como base de lo que puede y debe ser un desarrollo sostenible del sector  cultural en  una ciudad que, siguiendo una constante  nacional, ha  confinado la cultura a un segundo plano, sometiéndola a los vaivenes de unas formas de administrar centradas en la repartición de favores y en la politiquería rampante.
Lo  clave de todo consiste en la inserción de una política pública en materia cultural que forme parte activa de los planes de desarrollo y por lo tanto garantice el acceso a presupuestos dignos y controlables, bajo conceptos amplios de integración metropolitana,  planeación del territorio y   relación  con  sectores como  la educación, la recreación y el turismo.
En ese punto surge la celebración del sesquicentenario de Pereira  como la convergencia de  una suma de circunstancias que, bien manejadas, suponen de entrada  insumo  para una convocatoria que implica  a  distintos agentes  entre los que se cuentan las instituciones culturales, la academia, el sector educativo de básica primaria, los gremios de la producción, las administraciones locales y regionales, el concejo, la asamblea , las organizaciones sociales y por supuesto los medios de comunicación como agentes para informar sobre los contenidos  y avances de la propuesta, al tiempo que generadores de discusión sobre  la pertinencia y avances de los  proyectos.
De allí se desprenden realidades de ciudad tan importantes  como la recuperación de los parques convertidos hoy en tierra de nadie. La creación de un sistema de bibliotecas públicas que conecte los distintos sectores de la ciudad y del Área metropolitana. La resignificación de los ríos Otún y Consotá como  parte del  patrimonio colectivo. El desarrollo de la Fundación  “Salado de Consotá”  en su condición de  elemento   dinamizador de actividades educativas, recreativas, culturales  y turísticas, así como de  valoración y difusión de la memoria histórica de  la ciudad región. Como gran escenario de fondo se  plantea  el Paisaje Cultural Cafetero  en tanto oportunidad de  promoción a nivel internacional.
 Por supuesto, no basta con la política pública si no se tienen instrumentos para la obtención y administración cabal de los recursos financieros, lo que implica asignación de presupuestos locales,  el aprovechamiento de la estampilla Procultura, la cooperación internacional y la inversión privada que exige convencer a los empresarios de que la cultura si paga.
El reto está planteado entonces en exigirles a quienes aspiran a gerenciar la ciudad región con el respaldo de los ciudadanos en las urnas  el cumplimiento de sus obligaciones en el campo cultural. Lo demás es tan simple como lo  resumió en su momento el ex secretario de Hacienda de Medellín: políticas claras y herramientas  para que los pillos no se tumben la plata.

viernes, 20 de mayo de 2011

Bienvenido Mister Matrix


Mi vecino, el poeta Juan Carlos Aranguren, no se ha podido reponer de la decepción que le produjo saber que la mujer  a la que le dedicó más de una sesión de fervorosos ejercicios onanistas no existe en realidad en lugar alguno de la tierra, ni siquiera en Hollywood,  ese reino de ensueño donde, según sus promotores, todo es posible.
Ahora no sabe qué hacer con sus tribulaciones amorosas.  Descartó la opción del confesionario católico porque lo considera impresentable en un agnóstico. Del sillón del sicoanalista, ni hablar: desconfía de esos especímenes, porque, según afirma, en sus cincuenta años de vida no ha podido encontrar  uno solo menos confuso que él. Las sectas nueva era le repugnan por su sospechosa   manía de  combinar los fluidos astrales con el consumo obstinado de lechuga. De modo que,   como cada vez que  sus infortunios lo agobian, ya se trate  de fútbol, literatura, política  o sexo,  tocó a mi puerta  a las dos de la  madrugada  con una botella   de ron medio vacía, ganándose unos puntos más en el escalafón de odios de mi mujer.
-         Parse, uno ya no puede ni hacerse una pajita que sea de verdad, dijo entre sollozos, echándose otro trago  al coleto.
Inquieto por semejante declaración de principios indagué por las raíces  de  su desaliento  y me  di de   narices con una verdad terrible :  según una de esas revistas de trivia cinematográfica disfrazadas de divulgación cultural, esas  mujeres que   en la pantalla  nos provocan estremecimientos de ansiedad o de pánico, en realidad no existen : son armadas, pieza a pieza por los magos de la informática  que juegan al  Doctor Frankesnstein en versión digital. Toman unas piernas perfectas por aquí,  unos pechos que ni le digo por allí, unos ojos de Mae West por este lado y un pubis… y un pubis, que mejor dejémoslo así. Para acabar de completar, pueden reemplazar una voz gangosa  por uno de esos tonos de terciopelo capaces de enloquecer prójimos en las líneas calientes.
-         El problema, poeta, le respondí  entre fascinado y malhumorado, es  que lo mismo está sucediendo con  todas las esferas de la vida.  Los declaraciones de los políticos y sus contradictores  son editadas, maquilladas y dobladas dependiendo de las fluctuaciones del mercado.  Con media docena de  imágenes tomadas en el momento preciso, más un buen editor de video, los mercaderes del fútbol son capaces de  convertir un jugador del montón en un cruce entre Messi y Maradona. Y ni qué decir de esas empresas de turismo, diestras en transformar  un muladar  maloliente y peligroso en una versión  actualizada del paraíso terrenal  redimible a cuotas. La clave de todo eso, según  dice un cinéfago irredento apodado  “Koala”, está en una de las escenas de  la película Matrix.
Pero el hombre, ustedes ya lo conocen, es tozudo e, incluso a veces, contumaz. De modo que tomó asiento, mientras  mi mujer  refunfuñaba en sueños desde la habitación que le sirve de refugio en  esos casos, y empezó a  blandir otra vez la revista donde los pechos de Angelie Jolie resplandecían  bajo la media luz como si, al menos en ese instante, fueran de verdad.

viernes, 13 de mayo de 2011

Las mujeres y los sofistas



Como si no bastara con el empecinamiento del procurador en poner sus creencias personales por encima de la jurisprudencia , los defensores del aborto en Colombia tienen que vérselas ahora con las intenciones del Partido Conservador, que en cabeza de José Darío Salazar se ha lanzado contra una conquista avalada por la Corte Constitucional, que permite a las mujeres la interrupción voluntaria del embarazo en situaciones ya conocidas por todos. Para lograr su objetivo proponen una reforma constitucional que dé marcha atrás a lo ya establecido en la ley.
Replicado en distintos escenarios, el argumento del señor Salazar se ha reducido a formular variantes de una idea que él resume así : “ Somos católicos, defensores del derecho a la vida y la protegeremos desde el momento mismo de la concepción”. En tono desafiante afirma además que no permitirán que una minoría le imponga a la mayoría una norma violatoria de esos principios.
Dejemos de lado el hecho de que esos defensores de la vida se muestran con frecuencia indolentes frente a la vulneración de la misma cuando acontecen desapariciones, masacres, asesinatos selectivos o cuando esos niños que dicen proteger padecen lo suyo en las calles del hambre ante la indiferencia de todos. Centrémonos entonces en la esencia de los planteamientos.
Para empezar, tanto los conservadores como el procurador pasan de largo por un pequeño detalle: la Constitución Política de 1991 define a Colombia como un país laico en el que existe libertad de cultos y admite tácitamente que alguien pueda ser creyente o no. No se entiende entonces como uno de esos cultos- en este caso el católico- se arroga el derecho de imponerles sus códigos morales paticulares a quienes no comparten sus creencias. Para ellos no tienen validez los argumentos de los grupos defensores del aborto cuando reclaman el derecho de las mujeres a tener autonomía sobre su propio cuerpo. Aquí aparece una idea muy importane , pues el énfasis se centra en la condición de feligrés, no de ciudadano. Y una de las características del ciudadano es la facultad para discernir y escoger los caminos que considera más convenientes para su propia existencia.
El segundo aspecto de la premisa no es menos tendencioso. Nos dice que una minoría al parecer inmoral pretende imponerle la obligación de abortar a una mayoría piadosa y respetuosa de la vida. Nada más ajeno a la realidad, pues en ningún momento de la discusión y mucho menos en la ley se establece que una mujer – creyente o no- pueda ser obligada a abortar contra sus deseos o convicciones. De modo que estamos ante dos ejemplos bastante riesgosos, por el precedente que puedan sentar- de la tergiversación del sentido de una idea o de una norma en beneficio de los prejuicios particulares de un individuo o de un grupo social. Mediante ese método, caro a los viejos sofistas y revaluado en Colombia por la escuela de altos estudios filosóficos de José Obdulio Gaviria, se desvía entonces la atención de lo importante: que la Constitución ampara hasta hoy el derecho de una mujer a suspender su embarazo en casos especiales, aunque de hecho algunas lideresas abogan por que la libertad sea total , como acontece en Holanda ,donde el libre pensamiento es norma de vida. Pero no exageremos : ese país es la cuna de Erasmo de Rotterdam y de Baruch Spinoza mientras nosotros engendramos a Laureano Gómez y todas sus derivaciones.
De modo que resulta muy importante llevar el debate al terreno que le corresponde. El de una ética laica y el de unos ciudadanos facultados para determinar el propio destino. Es por eso que durante una marcha organizada por colectivos de mujeres frente a las oficinas de la Procuraduría, algunas de ellas resumían su manera de ver las cosas en una ingeniosa y lúcida sentencia : “ Señor procurador, no meta el rosario en nuestros ovarios”.

lunes, 9 de mayo de 2011

Sociales y judiciales


 En esa  obra  tragicómica que es la Historia de Colombia resulta   singular la manera como  muchos de sus actores  pasan de las páginas sociales de periódicos y revistas a las judiciales, casi sin solución de continuidad. Un día aparece en las sociales un congresista  dorándose  al lado de  su muñeca de silicona en una playa del mar  Caribe  y a la semana siguiente lo vemos descender  de un avión comercial, esposado y  custodiado por agentes de policía, acusado de adelantar su gestión  en abierta connivencia  con  mafiosos, guerrilleros, paramilitares o las  tres cosas juntas.  En el  segundo capítulo nos topamos con uno de  esos jóvenes genios de las finanzas que amasan fortunas  en un abrir y cerrar de ojos en el reino de la especulación financiera. Está celebrando la llegada del  nuevo año en una discoteca de la ciudad amurallada de Cartagena, rodeado de algunos especímenes de la fauna silvestre del jet set internacional.  Días después  lo descubrimos protagonizando una crónica  roja con estafas y crímenes de por medio: su fortuna había sido amasada mediante  fraudes y artimañas que  dejaron en la ruina a miles de pequeños inversionistas. El tercer acto de la puesta en escena nos presenta a la alta ejecutiva  de una entidad oficial  flotando en una piscina de champaña a bordo de uno de esos cruceros  que le dan la vuelta al mundo  cargados con esa población bronceada y ansiosa que hace las delicias de las revistas del corazón. El problema  es que, apenas  a la vuelta de unas semanas  vemos a la misma señora, ojerosa y pálida, ingresando a una dependencia de la fiscalía porque resultó que su universo de artificio estaba  sostenido por el dinero de los contribuyentes, en un giro inesperado de lo que  ahora se ha dado en llamar los carteles de la contratación.
En la sutil frontera que separa las páginas sociales  de las judiciales alienta la corrupción en todas sus manifestaciones. Y el fuego que la alimenta es, por supuesto, el arribismo, esa  lacra mental y social que lleva a las personas y a las familias, a no detenerse ante nada con tal de acceder   a los símbolos  de prestigio y reconocimiento. Todo posible  código  ético o noción de respeto queda  anulado  ante  lo que parece  una sentencia bíblica al revés :  trepe como sea, mijito, arrástrese primero, pisotee después,  adule, falsifique, amenace , mate, aprópiese, desplace, masacre pero trepe, que es el único medio posible  de ingresar a esa suerte de paraíso contemporáneo que  son las  portadas de las revistas de negocios y farándula. No importa si esas mismas revistas lo descuartizan después, en  ese  acto de canibalismo ritual que es propio de los humanos desde el comienzo mismo de los tiempos: nadie podrá quitarle lo bailado, ni sacarlo de esa portada que permanecerá durante generaciones en el álbum  familiar como prueba de las cimas que se pueden alcanzar cuando se carece de escrúpulos. Se omitirá , eso  sí, cualquier mención de las simas a las que se puede descender cuando la ambición  convierte al individuo  en un animal enloquecido.   Eso  lo supieron los antiguos griegos, como puede rastrearse  en las tragedias   de Sófocles. Lo recrearon  con  despiadada agudeza  escritores como Dostoievsky  , Balzac, Stendhal,  o Scott Fitzgerald, geniales exploradores  de los abismos de la condición  humana.  Pero tuvimos  que esperar la  llegada de los periódicos modernos  para comprender que, tal como lo intuyeron las viejas sabidurías, el destino de los mortales  puede cambiar de plano con solo dar vuelta a la página.

lunes, 2 de mayo de 2011

Don Ernesto el exterminador


Nació  el 24 de junio de 1911 en La Plata, Argentina , de modo que  en esa fecha iba a cumplir cien años. Pero  hasta en eso fue aguafiestas don Ernesto, así que optó por dejar  con los crespos hechos a quienes en el mundo de habla hispana se preparaban para rendirle toda suerte de  tributos. Conferencias, reediciones de libros, reseñas, encuentros y lecturas en voz alta de  esos textos implacables y lúcidos que lo caracterizaron formaban parte de  las actividades que se quedaron esperando a que el autor de  obras tan decisivas como El Túnel, Uno y el Universo, Heterodoxias, Sobre  Héroes y Tumbas, Abadón el Exterminador o La Resistencia, saliera aunque fuera por un momento de su refugio  en Santos Lugares para recibir el último gesto   de reconocimiento que el mundo le estaba debiendo.
Pero el viejo sabio prefirió salir por la puerta de atrás. Incluso se fue antes de que lo homenajearan en la Feria del Libro de Buenos Aires. La Santa María de Los Buenos Aires  fundada por don Pedro de Mendoza. La ciudad de inmigrantes provenientes de todos los lugares de la tierra. La de los laberintos que alimentaron buena parte de sus obsesiones y las de ese otro grande que  fue Jorge Luis Borges. La de los rufianes que  improvisaban oscuros  heroísmos  en  burdeles propicios a la bravuconada. La  de los dictadores  que hicieron del país entero el reino de paranoia y dolor  presentido  por el poeta  Andrés Calamaro. La de los barrios  donde se fundaban equipos de fútbol que tomaban sus colores de las banderas de los barcos que   atracaban por  decenas en La  Boca, esa puerta de entrada a la tierra de promisión a la que millones de europeos  llegaron a   “ hacer  la América” cuando la guerra y la miseria  asolaban sus lugares de origen.
Con todos esos materiales amasó don Ernesto su destino de exterminador, que lo llevó primero a explorar en los meandros de la ciencia  para anclar más tarde, decepcionado y lúgubre, en los terrenos todavía más inciertos de la creación literaria, esa especie de realidad paralela edificada con palabras. De  allí salió Juan  Pablo Castel, un pintor enfurecido al que el mundo de afuera se le escapa entre los pliegues del pincel. Allí  nacieron Martín del Castillo  y Alejandra Vidal Olmos,  personajes de ficción más consistentes que  muchos de carne y hueso, a los que miles  de adolescentes siguen visitando con  desesperada obstinación, tratando de encontrar en sus vidas la clave del propio destino.  De esos mismos territorios  surgió Bruno Bassán, una especie de sombra que  va por las calles del  Gran Buenos Aires con el aire  inconfundible del que se sabe  perdido en el universo. Todos  ellos se movieron en un mundo de pesadilla anclado de lleno en  una realidad que, en el caso de los argentinos, está marcada por  el desarraigo de  quien desembarca en una tierra baldía para tratar de reinventarse un destino y por la presencia ominosa de sucesivas dictaduras militares, en cuyos intermedios   los políticos  y los mafiosos hacían de las suyas.
Esa fue la pradera en la que don Ernesto Sábato, frecuentador de infiernos y fanático del  equipo de  fútbol   Estudiantes de la Plata, apacentó  una legión de fantasmas que son comunes a la humanidad. Esa pradera  que  apenas empieza a entrever el tamaño de su ausencia: un agujero negro así de grande desde el que evoco el momento  en que, adolescente  y trémulo, me asomé a la insondable dosis de desamparo de una mujer llamada María Iribarne.